Tipos de feminismo: una guía para entender las corrientes que trabajan por la igualdad

Noemí García Cabezas

Por Noemí García Cabezas

Comunicación & Contenidos

No es posible hablar de feminismo en singular. Eso podría llevarnos a una simplificación de una de las tradiciones de pensamiento político más transformadoras de nuestra historia. Y es que, aunque el objetivo final de todas las corrientes feministas es el mismo, la manera de entenderlo (y las formas de aplicar los caminos para llegar a él) han derivado en visiones muy diferentes.

El futuro es femenino.
El futuro es femenino.

Actualmente nos encontramos en la cuarta ola del feminismo, que comenzó con el movimiento #MeToo en 2018. Es una época impulsada por lo digital y la capacidad de convocar movilizaciones globales. Sin embargo, el movimiento feminista ha generado también nuevas tensiones.

Conocer las corrientes feministas ayuda a identificar qué desigualdades existen y cómo hacerles frente. Hoy te hablamos de ellas.

¿Qué es el feminismo?

El feminismo es un movimiento social, filosófico y político cuyo objetivo es acabar con la discriminación y la desigualdad por razones de género, además de cuestionar y transformar las estructuras que perpetúan esa desigualdad.

La definición de la RAE de feminismo (“principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre”) no recoge la complejidad del término, ni tampoco obviamente todas las ramas y sensibilidades del feminismo.

Tipos de feminismo: las grandes familias del pensamiento feminista

Si bien, cada una de las ramas del feminismo de las que hablaremos son diferentes, todas tienen algo en común: el punto de partida, que no es otro que la situación de discriminación histórica de la que parten las mujeres por el hecho de serlos. Se trata, pues, de una discriminación estructural pero no inamovible. Todas las ramas reivindican el reconocimiento de las mujeres como sujetos de pleno derecho, y difieren en el análisis de la desigualdad y en las propuestas de transformación.

Feminismo liberal

Surge entre los siglos XVIII y XIX de la mano de mujeres como Mary Wollstonecraft, autora de uno de los textos fundacionales del movimiento feminista: “Vindicación de los derechos de la mujer”, 1782. Partía de una idea sencilla: si la Ilustración había proclamado que todas las personas eran libres y racionales, ¿por qué eso no aplicaba para las mujeres?

La corriente se centró en la reforma de leyes e instituciones para garantizar derechos básicos como el voto, el acceso a trabajo o educación, o la posibilidad de participar en la vida pública. Si te suena el movimiento sufragista, aquí está el origen.

Hoy en día, a pesar de los años, sigue siendo muy influyente en temas como la brecha salarial, las cuotas de representación o las políticas de igualdad.
Se le critica que se quede en lo formal y no en las verdaderas transformaciones sociales (ya que por ejemplo, a pesar de que mujeres y hombres son iguales por ley, esa igualdad sigue sin traducirse en muchos ámbitos en pleno siglo XXI).

Feminismo radical (del latín ‘radix’, raíz)

Antes de nada, lo de radical no es por extremo, sino porque esta rama del feminismo pretende ir a la raíz del problema haciendo un profundo análisis social.

Nació en la década de los 60-70 del siglo XX. Las pensadoras de esta rama señalan que las raíces estructurales del sistema patriarcal están en el centro de la desigualdad de género. Se pregunta no ya por quién tiene el poder, sino cómo se construye este. Y establece como necesario iniciar transformaciones de organización social realmente profundas para acabar con la opresión sobre las que se construye el patriarcado.

Kate Millett es una de las principales representantes de esta rama. Analizó cómo el patriarcado atraviesa cada uno de los aspectos de la vida de las mujeres. Ha sido una rama clave para visibilizar la violencia contra las mujeres, así como el control sobre los cuerpos y la importancia de transformación de las relaciones sociales.

Feminismo socialista y marxista

Esta corriente, que surge de la confluencia del marxismo y el feminismo. Se construye sobre la base de que no se puede entender la opresión de las mujeres si no se parte de un análisis económico del sistema capitalista, con la división sexual del trabajo en la pirámide de toda la problemática.

Algunas de las máximas representantes de esta rama son Clara Zetkin o Silvia Federici. Ambas concuerdan que el capitalismo se ha beneficiado de la expropiación del trabajo de las mujeres.

El feminismo socialista considera que la liberación de las mujeres y la emancipación de la clase trabajadora están totalmente interconectadas. Es una rama fundamental para entender por qué ocurre lo que llamamos feminización de la pobreza.

Feminización de la pobreza: por qué ser mujer sigue multiplicando la desigualdad.
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Ecofeminismo

En esta ocasión, esta rama conecta opresión de las mujeres y explotación de la naturaleza con una base común: la lógica de dominación.

Fue Françoise d’Eaubonne quien acuñó el término en 1974. Desde entonces, grupos de mujeres y niñas han liderado movimientos ecofeministas a nivel internacional, como el Movimiento Chipko en India o el Cinturón Verde de Kenia. En España, su principal representante es Alicia Puleo, que propone vincular feminismo, ecología y pensamiento crítico. Yayo Herrero ha contribuido a la popularización del ecofeminismo y, según declara, no hay economía ni política posibles sin tener en cuenta la naturaleza y los cuidados.

Ecofeminismo: otro mundo es posible con igualdad y justicia climática.
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Feminismo interseccional

Este tipo de feminismo, muy relevante como corriente de pensamiento, llegó desde pensadoras del Sur Global y mujeres racializadas. Se basa en la crítica a la construcción de un feminismo construido tomando como modelo a la mujer blanca, occidental y de clase media.

Kimberlé Crenshaw fue quien acuñó el término en 1989, denunciando que una mujer negra, migrante y pobre no vive el mismo tipo de discriminación que una blanca de clase media. Hay, en su opinión, múltiples ejes de opresión imposibles de analizar separadamente.

Feminismo poscolonial o decolonial

Relacionado con el anterior, cuestiona cómo el imperialismo occidental usó la liberación de las mujeres como justificación para intervenciones que respondían, sobre todo, a intereses geopolíticos.

Chandra Talpade Mohanty y Gayatri Spivak son algunas de las exponentes más relevantes de este tipo de feminismo.

Feminismo comunitario

Esta corriente, nacida desde experiencias de mujeres indígenas latinoamericanas, propone un feminismo que parta de saberes ancestrales. Liderado por activistas como la guatemalteca Lorena Cabnal, no separa la lucha por los derechos de las mujeres de la lucha por la recuperación del territorio.
El feminismo comunitario reconoce la existencia de estructuras patriarcales en las comunidades indígenas previamente a la colonización.

Feminismo liberal contemporáneo y cuarta ola

En la segunda mitad de la década de 2010 la forma en la que se organiza y se comunica el feminismo cambia. Las redes sociales han sido aliadas fundamentales para crear movimientos como el #MeToo o impulsar la primera huelga feminista global (2018).

No exenta de debate interno y tensiones, la cuarta ola del feminismo aborda temas como la prostitución, la gestación subrogada o la identidad de género, entre otras. Demuestra así que el feminismo no tiene una sola voz o una agenda única. Pero sí tiene retos como dar respuesta ante los nuevos desafíos que plantea la tecnología para mujeres y niñas (formas de violencia a través de redes, brecha de género tecnológica, etc.).

¿Por qué importa conocer los tipos de feminismo?

La respuesta más simple a la pregunta es porque no es un concepto abstracto, sino uno que influye en diferentes ámbitos de nuestras vidas, independientemente de que sea mujer.

Entender lo que propone cada rama del feminismo nos deja:

  • Analizar mejor las causas de pobreza y exclusión.
  • Evitar estereotipos o lugares comunes.
  • Promover la igualdad basada en la diversidad.
  • Diseñar políticas más eficaces contra la desigualdad de género.

El feminismo no es único. Pero todas las corrientes de este movimiento construyen un mapa completo de injusticias y caminos para superarlas.
Conocer cada tipo de feminismo no es para nada un ejercicio de intelectualidad, sino una forma de reconocer que la igualdad no llega igual para todas, ni tampoco al mismo tiempo. Es, además, un ejercicio de compromiso social con el presente y sobre todo con el futuro de la humanidad.

Tipos de feminismo: preguntas frecuentes

¿Existe más de un tipo de feminismo? ¿Cuántos son?

No hay un número cerrado, pero existen corrientes más o menos reconocidas: liberal, radical, socialista, ecofeminismo, interseccional, poscolonial, comunitario y lo que llamamos cuarta ola. Obvia decir que todas estas ramas recogen sensibilidades diferentes y debates a nivel interno. Y no por ello dejan de ser corrientes ni dejan de ser feminismos.

¿Todos los tipos de feminismo defienden lo mismo?

Todos los tipos de feminismo parten del convencimiento de que las mujeres han estado históricamente discriminadas, y que eso debería cambiar. Sin embargo, los análisis que hacen de las causas y las soluciones son diferentes.

¿Por qué hay tantas corrientes dentro del feminismo?

La desigualdad no tiene su origen en una sola causa. Tampoco afecta a todas las mujeres igual. Por eso, el feminismo tiene corrientes para dar respuesta a tanta diversidad. Como muchos creen, eso no da muestra de una debilidad, sino más bien lo contrario: demuestra madurez y capacidad de escucha.

¿Cuál es el tipo de feminismo más extendido hoy?

A nivel institucional, el feminismo dominante sigue siendo el liberal. No obstante, en el feminismo de base y entre las nuevas generaciones, es el interseccional el que ha tomado más fuerza en los últimos años.

Según diferentes estudios, la igualdad de género no llegará hasta el siglo XXII. En Ayuda en Acción tenemos algo claro: no podemos sentarnos a esperar. Llevamos trabajando para acortar esos plazos desde 1981 con proyectos que transforman la vida de niñas y mujeres en todo el mundo. Si tu también eres de esas personas que no pueden permanecer quietas ante la desigualdad, apoya nuestro trabajo con una donación.

Fuente:Ayuda en Acción

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