En defensa de los feminismos

Pikara Magazine
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Redacción Pikara Magazine

Frente a la reacción patriarcal que se da incluso desde la izquierda, reivindicamos las prácticas feministas en tiempos de ofensiva reaccionaria

Ser feminista ha estado de moda unos años y eso ha sido un logro. Veníamos del “yo soy femenina, no feminista”. Por suerte, la mala prensa del término feminista fue desapareciendo. En 2017 y 2018 el movimiento feminista explosionó en distintos lugares y durante la última década decir que eras feminista era una exigencia, era guay, buen márquetin. Pero la tendencia está cambiando.

No solo porque la ultraderecha y los gobiernos reaccionarios vuelven a ganar poder internacionalmente, algo que ya podíamos esperar, la falta de adhesión se nota también a pie de calle. La postura Rosalía es el paradigma de esta tendencia: ya no siempre es rentable decir que eres feminista. Parte del público ya no se define como tal o incluso rechaza el término. Se nota también en la izquierda. Cierta izquierda siempre ha considerado que la diversidad era una trampa: el feminismo, lo LGBTIQA+, el antirracismo… son entendidas como luchas que vienen bien al poder porque nos dividen y nos desvían de lo fundamental: la clase. Esta sería postura antiidentitaria, la que antes criticaba lo posmo. Nunca ha desaparecido, pero durante un tiempo no ha sido tan visible.

Manifestación del 8 de marzo en Bilbao.
Manifestación del 8 de marzo en Bilbao.

En esta pérdida del término feminista recogemos otra tendencia más. La de compañeras racializadas que se nombran exfeministas por entender que el feminismo es blanco y no acepta que las mujeres somos diversas y, como tal, sufrimos distintas formas de opresión. Ni el patriarcado opera igual sobre todos los cuerpos ni es igual en todas partes ni es la única opresión que todas las mujeres sufren.

Sabemos que para enfrentar el avance reaccionario y al fascismo no podemos dejar por el camino ni a la izquierda que quiere invisibilizarnos ni a las compañeras a las que el racismo aleja de los feminismos y espacios de izquierdas. Ante esto, durante el #PikaraPara de enero de 2026, la reflexión estratégica que la revista hace cada tres o cuatro años, decidimos pensar sobre el nuevo contexto, poner en común nuestra postura. No solo el momento ha cambiado, el equipo de esta revista también y, aunque todas nos nombramos feministas, sabemos que eso hoy en día significa una pluralidad de cosas. Por eso escribimos en defensa de los feminismos, en plural, porque lo primero que asumimos es que no luchamos por la mujer. Somos mujeres y disidencias en plural, con orígenes en distintos territorios, culturas, necesidades.

El género contra vuestras violencias

En momentos de reacción patriarcal no podemos permitirnos retroceder. Hemos avanzado mucho, hemos puesto mucho en común, nos hemos escuchado las unas a las otras, nos ha oído el mundo. Hoy sabemos que las violencias machistas nos pasan a todas y cómo nos pasan, sabemos mejor cómo funcionan los agresores, estamos más organizadas para la denuncia pública y jurídica. Sabemos más y eso implica que ellos tienen menos impunidad para abusar. No queremos volver a los tiempos del oscurantismo donde la hermandad masculina es la que impera mientras nosotras nos dejamos la vida entre violencias que no podemos denunciar y a veces ni siquiera logramos nombrar.

Sabemos también que el machismo le viene bien al capital. A través de la familia normativa las mujeres cuidan a las criaturas y al marido gratis y esto es un dinero que se ahorran las empresas. Un trabajo gratuito que permite producir mano de obra manteniendo salarios a la baja —no hay que pagar para externalizar cuidados—, jornadas altas —alguien hace la comida y la compra en casa mientras el padre de familia trabaja de más—. Sabemos que cuando en los hogares blancos no hay capacidad para cuidar y trabajar, quien asume esos cuidados son mujeres migrantes que los hacen por poco dinero y sin contrato. Sabemos que precisamente por todo esto quieren controlar nuestros derechos reproductivos y nuestra orientación sexual. Nos quieren heteras y parteras.

Es decir, entendemos perfectamente que el género no lo explica todo, pero no nos vais a convencer de que no explica nada. Lo que divide la lucha es vuestro machismo, no nuestros feminismos.

Frente al imperialismo y el capitalismo, antirracismo 

La guerra imperialista es racista y eso nos obliga a decirlo claramente, sobre todo teniendo en cuenta que las trabajadoras de Pikara Magazine somos blancas: somos antirracistas. Las prácticas coloniales subordinan las vidas de los cuerpos no blancos para poder esclavizarlos, expoliar sus territorios y enriquecerse; el capital se organiza de forma racial. Nos negamos a que las guerras o genocidios se hagan en nombre de la supuesta libertad de las mujeres ni de las personas LGTBIQA+. No necesitamos que ninguna bomba nos libere, no necesitamos partidos políticos que expulsen a supuestos agresores que vienen “de fuera”, no necesitamos que nadie nos salve de ninguna religión patriarcal, llevamos siglos peleando contra esos mandatos nosotras mismas, de manera colectiva y desde abajo. No expulsaréis, asesinaréis ni dominaréis en nuestro nombre.

Reconocemos también el racismo de raíz en nuestros espacios políticos de izquierdas. Las personas racializadas llevan mucho tiempo señalando nuestro racismo. Dejemos de ponernos a la defensiva cuando lo hacen y trabajemos para revisarnos y erradicarlo.

Entendemos que haya compañeras racializadas que no quieran llamarse feministas, que señalan, con razón, el supremacismo del feminismo blanco. Desde Pikara Magazine comprendemos esas posturas pero seguimos defendiendo los feminismos diversos como un lugar que nos permite luchar contra todas las manifestaciones del patriarcado. Lo hacemos entendiendo que nos liberaremos desde lugares distintos, juntas y respetándonos las unas a las otras en nuestras demandas y necesidades. Por eso para nosotras es tan importante que en esta revista escriban todo tipo de mujeres y disidencias, seguiremos trabajando, como hemos hecho estos más de 15 años, para que sea un espacio para todas. Es la blanquitud la que nos divide, no el antirracismo.

La clase obrera es interseccional

A esa izquierda que acusa a las feministas de identitarias y de desviar el foco de lo importante, preguntamos: ¿qué queda cuando se obvian las identidades históricamente oprimidas? La identidad del hombre blanco cisheterosexual que es la que siempre está en el centro, tanto, que parece universal cuando no lo es. Cuando se argumenta que hablar de ser una persona negra, mujer, neurodivergente o bibollera divide la lucha se está comprando el discurso del poder que nos quiere separadas. Quienes hablan de identitarismo o de la trampa de la diversidad saben, o deberían saber de sobra, que las personas racializadas pelean por una vivienda asequible porque son precisamente quienes tienen menor acceso a ella. Saben que las mujeres pelean en huelgas por mejores salarios porque son las que ganan menos dinero o que muchos colectivos, como el LGTBIQA+, se han posicionado contra el pinkwashing o el genocidio perpetrado por Israel. ¿Por qué se asume que si alguien pelea por la visibilidad lesbiana no lo va a hacer también por un salario mínimo digno o por una vivienda accesible? Seguir con la matraca de que hablar de raza, orientación sexual, identidad de género, etcétera divide es querer que determinadas violencias permanezcan en los espacios de izquierdas.

Históricamente, quienes han dejado los sindicatos, partidos políticos o espacios de militancia y lucha han sido las víctimas, no los agresores. Quienes no han encontrado un lugar donde se escucharan sus demandas han sido las y los trabajadores migrantes sin contrato ni derecho a huelga. Cuanto más feminismo, antirracismo y conciencia LGTBIQA+ haya en cualquier espacio de lucha, más seremos peleando juntes. Si en la lucha no cabe todo el mundo es, precisamente, por el identitarismo del hombre blanco cisheterosexual.

No somos simples, pero tampoco perfectas

Los feminismos en plural no son solo un símbolo. Las posturas feministas son muchas porque muchas somos las oprimidas. Dejando fuera, por motivos obvios, posturas tránsfobas, racistas o liberales, todos los feminismos, los que ya existen y los que están por venir, contribuyen a complejizar nuestros debates. Aprender qué es el cisheteropatriarcado, cómo favorece al capital el trabajo reproductivo gratuito, qué amenaza suponen las vidas queer contra la familia nuclear y normativa o la propiedad privada, qué significa la racialización y cómo se ha sexualizado más históricamente a mujeres no blancas, qué implican los cuidados comunitarios, qué es la justicia restaurativa, cómo el régimen sexogenérico es colonial… son aristas liberadoras.

Si defendemos los feminismos es precisamente porque esta complejidad del debate, esta escucha entre distintas, nos hace mucho más listas, la verdad. Más radicales en cuanto que entendemos mejor la raíz de las opresiones.

Esta complejidad, sin embargo, puede expulsar a cierta gente de los feminismos, porque las ideas simples son las que generan más adhesiones. Si no estás al día de todos los debates, si no conoces todas las palabras, si te equivocas en algo eres susceptible de ser linchada. Esto está pasando en los feminismos y es una dinámica muy ligada a las redes sociales que impide que nos expresemos con normalidad.

Ante esto, desde Pikara Magazine queremos dejar claras dos posturas que se complementan: no necesitamos ser perfectas para ser feministas; tampoco necesitamos entenderlo todo para entender que el patriarcado oprime y no queremos que nadie se sienta expulsada de los feminismos por no estar suficientemente al día de todos los términos. Que ninguna mujer asuma que tiene que ser la sierva de su marido, que ninguna tenga miedo a denunciar a su agresor, que todas sepamos ver las dinámicas patriarcales que nos impiden participar mejor en las asambleas, en los colectivos, en la vida pública.

Eso sí, sin lincharnos entre nosotras, sí tenemos que estar dispuestas a la crítica. Especialmente las blancas o neuronormativas, por poner dos ejemplos, cuando se nos señala la normatividad de nuestro feminismo.

Ni queremos expulsar a nadie ni perder complejidad y debate. No podemos, ni queremos, permitirnos ni una cosa ni la otra. Desde Pikara Magazine queremos seguir fomentando los debates, aprendiendo, construyendo alternativas y resistencias, siendo espacio de difusión y denuncia. Si has llegado hasta aquí abajo, te lo mereces, suscríbete para que sigamos pensando juntas. Suscríbete tú que puedes pagar para que quienes no pueden sigan leyendo y formándose.


Fuente: Pikara Magazine

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