
Internacionalista y rebelde.
El domingo 17 de mayo, San Pascual Bailón, varios millones de andaluzas y andaluces tienen una cita importante con las urnas.

Las encuestas están que arden.
El pensamiento crítico debe anclarse en las evidencias, no en la búsqueda tramposa de “clavos ardiendo” a los que agarrarse para confirmar nuestra creencias previas (pre-conceptos o prejuicios). Para no confundir la realidad con el deseo. Para pisar firme. Para no caer presa de espejismos.
La media de los últimos sondeos permite suavizar analíticamente los cambios bruscos de cada encuesta y observar con mayor claridad la tendencia real de campaña. Este tipo de abordaje de la medición ayuda a distinguir entre movimientos puntuales y desplazamientos más consistentes en la intención de voto.
Ante esta cita electoral, las izquierdas se presentan con una de las peores disposiciones para esa “batalla”.
Por un lado, tras muchísimos meses mareando la perdiz, al filo del cierre del plazo de coaliciones, finalmente llegan a sentarse a dialogar con arrebato, para ultimar Por Andalucía, con Izquierda Unida, Sumar, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Verdes Equo, Alternativa Republicana, Alianza Verde,…y Podemos.
El proceso que ha desembocado en esto está lleno de “incidentes” que llaman poderosamente la atención.
Uno, no menor, es la forma (y el fondo) de la imposición de la candidatura de Maíllo (líder de Izquierda Unida) como “cabeza de lista” a la Presidencia de la Junta de Andalucía. Sin respetar las primarias antecedentes, mediante democracia “orgánica”. La razón de la fuerza. La burocracia en acción.
Otro, tampoco menor, es la conducta real, pendularmente extrema, de Podemos Andalucía, que pasó de negarse a participar en cualquier candidatura en la que participase SUMAR, en diciembre de 2025, a incorporarse, mal y tarde, a la coalición de 7 partidos. Sin duda pesaron los muy malos resultados recientes de Aragón y Castilla y León. Esa incorporación fue una consecuencia de la consulta previa a la militancia que, con casi el 82 % de apoyo, respaldo la búsqueda de la unidad.
Juan Antonio Delgado, mi picoleto favorito, cañaílla (de la Isla de León – San Fernando), humano y humanista, generoso, buena gente, avalado por un proceso de elecciones primarias con el 87,29 % (3.119 votos) de respaldo, era el candidato previsto y postulado por Podemos Andalucía, tras un procedimiento solvente de democracia participativa .
Actualmente es parlamentario andaluz, y portavoz adjunto del grupo parlamentario Por Andalucía.
En la configuración de candidaturas lo han relegado a un sexto puesto por la provincia de Cádiz, con nulas posibilidades de salir reelegido, además de suponer, lo mires por donde lo mires, una actuación humillante por parte de quien parte y reparte. Jaén es la única provincia con cabeza de lista de Podemos. También con ninguna posibilidad. Más dudoso puede ser el segundo lugar por Sevilla, pero la tendencia constatada en las encuestas lo anuncia poco probable.
Quizás se ha partido, llegado a este punto, por la idea de “el junco no lucha contra la tempestad, por eso la sobrevive”. O retirarse fuera de foco, siguiendo la estrategia felina de invisibilizarse. Son otros quienes protagonizarán la campaña, y quienes estarán en el foco de atención. Para bien y para mal.
Todo esto ha supuesto un inquieto e inquietante debate en las bases de Podemos Andalucía, que están bastante irritadas con este escenario.
Los rastreos por las diversas redes sociales muestran claramente una fuerte tendencia a inclinar el voto hacia Adelante Andalucía, más en consonancia con los sentires críticos hacia las conductas “pragmáticas”, “supervivientes”, “dóciles”, “tibias”,…por reproducir los adjetivos más suaves, de la izquierda representada, icónicamente por Izquierda Unida y Sumar. En algunos casos, hasta se cambian nombres de páginas de Círculo de Podemos de…. por Adelante Andalucía de… Sintomático y evidencia de tendencia.
Hay opiniones también que se declinan por el voto nulo o la abstención, desde el sectarismo, ante el rechazo tanto a Maíllo, como a Teresa Rodriguez (que no se presenta y está muy en segundo plano desde hace tiempo, reintegrada en su puesto de trabajo de profesora). Pero así son las emociones que orientan el sentido del voto, muchas veces.
Por último, están las expresiones “racionales”, de quienes sostienen que, con lógica, corresponde a la militancia de Podemos votar Por Andalucía, a pesar del extenso e intenso malestar verificable entre las bases, no digamos ya militantes, sino hasta las bases electorales y sociales. Parece que hay poca ilusión, mucha decepción, … que difícilmente se reconducirán con la razón.
En otro apartado, podríamos consignar candidaturas como las del Partido Comunista del Pueblo Andaluz , Andalucistas y Nación Andaluza, con cierta implantación, que se presentan en las ocho provincias, que disputan un segmento sociológico similar, aunque más radicalizado. En realidad no aspiran más que a recoger ciertos apoyos muy identitarios que se retroalimentan con esta campaña, como una acción de propaganda más, que mantiene vivas las brasas de la impugnación radical. Sirve como tribuna para exponer propuestas tácticas y hacer propaganda estratégica. También mantener vivo el fuego para alimentar la próxima campaña de las elecciones municipales en aquellos territorios con influencia, articulación y presencia real.
Las últimas encuestas ratifican las tendencias consolidadas: el PP parece que amarra la mayoría absoluta, Vox se desinfla, el PSOE cae a mínimos históricos, mientras se debilita o estanca Por Andalucía y sube Adelante Andalucía (con buenas expectativas).
Parece que el imaginario asociado a Adelante Andalucía tiene que ver con una izquierda firme, cohesionada y alegre, con creciente presencia e influencia, que crece en articulación territorial, principalmente en Cádiz y Sevilla, y que proyecta ilusión sobre el resto de provincias andaluzas.
Esta “polaridad” en las izquierdas andaluzas, fruto de “pecados diversos” en los últimos años, traerá consecuencias, y no menores.
Unos malos resultados para Por Andalucía podrían lesionar profundamente algunos liderazgos. Dicho de otra forma, Andalucía podría ser “la tumba” de Maíllo, más allá de la obtención de un escaño personal. Liderará la asociación de los resultados, buenos o malos, con su cara y su persona.
Y, en cierta correlación, de rebote, se cuestionará más todavía, si cabe, el liderazgo de Enrique Santiago, como Secretario General del PCE, cabeza más o menos visible de la estrategia seguida en los últimos años, caracterizada por la supervivencia pragmática (personal y orgánica) y la tibieza o pasividad en la gestión como socios del gobierno de coalición con el PSOE, desde un análisis “benévolo”.
Parafraseando la sabiduría popular, parece que en los pecados están las penitencias. Al tiempo.
Fuente: Totana Noticias

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