El Centro Delàs alerta de que la amenaza nuclear «se encuentra en su punto más álgido desde la Guerra Fría»

Danilo Albin
Danilo Albin

Por Danilo Albin

Periodista con el foco puesto en la ultraderecha y el comercio de armas.

Un informe presentado por la organización pacifista advierte sobre un contexto de «tensiones políticas crecientes» marcado por la ampliación de los arsenales con una «capacidad destructiva cada vez mayor»

El incremento de escenarios geopolíticos marcados por la violencia está irremediablemente acompañado por un aumento de la amenaza nuclear.

La amenaza nuclear se incrementa.
La amenaza nuclear se incrementa.

Así se desprende de un informe  elaborado conjuntamente por la Alianza por el Desarme Nuclear y el Centre Delàs de Estudios por la Paz que ofrece una radiografía de los diferentes aspectos del armamento de este tipo en la actualidad. 

El estudio dado a conocer este viernes señala que «las armas nucleares constituyen un riesgo real que, en los últimos años, se ha intensificado». «En marzo de 2026, el peligro asociado a su uso se encuentra en su punto más álgido desde la Guerra Fría, en un contexto de tensiones políticas crecientes y de adopción de nuevas medidas para ampliar los arsenales con una capacidad destructiva cada vez mayor», destaca.

Simpatizantes hutíes se manifiestan en solidaridad con Irán, mientras continúa el conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán.
Simpatizantes hutíes se manifiestan en solidaridad con Irán, mientras continúa el conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán.

El informe cita uno de los escenarios más atroces de la historia de la humanidad para alertar, precisamente, sobre los riesgos que conlleva el ámbito nuclear. «Sirva de referencia que la bomba empleada en Hiroshima —con una potencia de quince kilotones y responsable de la muerte de 140.000 personas— se describiría hoy como un arma nuclear pequeña», indica.

Según resaltan sus autores, «los países están invirtiendo recursos en nuevas tecnologías nucleares mortíferas y extendiendo la amenaza a nuevos ámbitos», de forma tal que «aquellos que ya poseen armas nucleares destinan importantes recursos económicos a modernizar el rendimiento de las armas existentes y los vectores portadores de las cabezas nucleares».

Destaca además que si bien «el número total de ojivas nucleares había disminuido tras la Guerra Fría, esa tendencia está llegando a su fin«. De hecho, el documento subraya que «el desmantelamiento de ojivas (las más antiguas) se frena, mientras se acelera la modernización y el despliegue de nuevas».

Las miradas apuntan, por ejemplo, hacia China. El gigante asiático cuenta con «el crecimiento reciente más acelerado de su arsenal nuclear, pasando de 500 a 600 ojivas en el último año, y se prevé que este número siga aumentando significativamente durante la próxima década». «No obstante, se debe relativizar este dato ya que el arsenal chino queda muy por debajo de los arsenales ruso y estadounidense, que cuentan cada uno de ellos con más de 5.000 ojivas», advierte el estudio. 

El informe señala además que «los representantes de varios estados no poseedores de armamento nuclear han declarado que se están planteando su adquisición, o bien su participación en programas conjuntos con estados que sí poseen estas armas», por lo que «si se confirman estas intenciones, habrá mayor número de estados con armas nucleares, lo cual significaría una proliferación horizontal».

Uso de Inteligencia Artificial

Hay otro aspecto que preocupa a los autores de este trabajo: los estados que ya poseen armas nucleares «trabajan en incorporar en estas armas tecnologías como la inteligencia artificial o los sistemas autónomos». «Las tecnologías emergentes están aumentando significativamente el riesgo de uso de armas nucleares», subrayan. 

Según ha detectado este informe, los avances en capacidades cibernéticas ofensivas, inteligencia artificial y tecnologías autónomas «están teniendo ya un impacto muy significativo en las acciones militares convencionales, como se está poniendo de manifiesto en los conflictos de Ucrania, Palestina e Irán«.

Imagen de un mapa del Estrecho de Ormuz.
Imagen de un mapa del Estrecho de Ormuz.

Los expertos coinciden en señalar que «su implementación generalizada añadiría una capa más de riesgo de uso de los arsenales nucleares».

El documento presentado este viernes urge a la clase política a «invertir la tendencia actual: para evitar su uso, sea intencionado o involuntario, es imperativo iniciar un proceso de desarme nuclear con el objetivo claro de su completa desaparición. La humanidad no merece vivir permanentemente con el peligro de sufrir las consecuencias de una guerra nuclear que tendría efectos planetarios irreversibles».

Fuente: Público

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