Lo que hay tras la violencia de la Ertzaintza contra activistas de la Flotilla

Gorka Castillo
Gorka Castillo

Por Gorka Castillo

Periodista todoterreneno en Ctxt.

La policía autonómica se coloca en el ojo del huracán de la política vasca por sus relaciones históricas con los servicios de seguridad israelíes y el control que hoy ejercen dos sindicatos corporativos, Euspel y Erne, escorados hacia la extrema derecha

La Ertzaintza carga contra activistas de la Flotilla en el aeropuerto de Bilbao.
La Ertzaintza carga contra activistas de la Flotilla en el aeropuerto de Bilbao.

La violenta carga de la Ertzaintza contra los integrantes de la Global Sumud Flotilla en el aeropuerto de Bilbao ha desatado una cascada de críticas. El lunes fue el Ararteko, el defensor del pueblo en Euskadi, quien anunció la apertura de un expediente de oficio para “conocer las circunstancias concretas” de unos graves incidentes que han dado la vuelta al mundo.

Un momento de la carga de la Ertzaintza contra los activistas de la Global Sumud Flotilla en el aeropuerto de Bilbao.
Un momento de la carga de la Ertzaintza contra los activistas de la Global Sumud Flotilla en el aeropuerto de Bilbao.

El consejero de seguridad del Gobierno vasco, Bingen Zupiria, ha  matizado en el Parlamento que los altercados comenzaron cuando un exmilitante de ETA, según informa El Correo, se abalanzó sobre un agente y desató las agresiones. “No se golpeó a nadie por su ideología o activismo”, ha insistido el consejero. En las imágenes difundidas se ve cómo los agentes golpean con porras a activistas y a familiares que les esperaban. Varios resultaron heridos de diversa consideración. Una de ellos tuvo que ser trasladado por los propios ertzainas a un centro ambulatorio de Bilbao, pero debido a las lesiones que presentaba fue derivado al Hospital de Basurto en unas condiciones de detención que ya ha sido condenada por diversas organizaciones civiles y sindicatos.

En un vídeo grabado por los trabajadores del centro sanitario se observa al detenido en el suelo, esposado y hecho un ovillo entre dos agentes.

Así continúa la Ertzaintza vejando a los simpatizantes de #GlobalSumudFlotilla detenidos en el aeropuerto de Loiu.

Uno de los compañeros de los miembros de la Flotilla presente en la carga policial manifiesta su estupor por la agresividad que viene mostrando la policía autonómica vasca contra el movimiento propalestino desde el inicio del genocidio. “Hemos realizado actos similares y nunca había ocurrido nada. Llegan compañeros al aeropuerto, sales a su encuentro, los abrazas, gritas unas consignas contra el sionismo y ya. En otras ciudades hubo algo similar, hubo flexibilidad, comunicación, respeto y no sucedió nada. Lo hemos visto en Galicia, Madrid, Barcelona, Valencia. ¿Por qué aquí sí? Hay dos elementos que no nos cuadran bien. Por un lado, el fuerte control y la presión que dos sindicatos ultras como Euspel y Erne ejercen a nivel interno en la Ertzaintza. Y por el otro, la campaña orquestada desde hace algún tiempo en Euskal Herria para deslegitimar, con el apoyo de algunos medios de comunicación, al movimiento social organizado y el sindicalismo vasco, a quienes identifican con la violencia y el desorden, algo completamente falso”, indica este activista que, por precaución, prefiere ocultar su nombre. Una de las pruebas que lleva tiempo en el centro del debate es la recurrente difusión por parte del departamento de seguridad del Gobierno vasco de cifras de ertzainas heridos cuando intervienen contra movilizaciones populares. “Cuando en realidad se dedican a provocar, a insultar, a multarnos y a hostiarnos. Muestran una nula flexibilidad hacia los manifestantes y su protesta”, añade.

Algunos datos ratifican que lo sucedido el sábado 23 de mayo en el aeropuerto no fue un incidente aislado sino una forma de intervención policial que se repite desde hace varios años. Hay varios ejemplos. En 2021, una manifestación de trabajadores de la empresa Tubacex acabó con una durísima carga de los grupos antidisturbios. El balance oficial que se trasladó a la opinión pública fue de 16 ertzainas heridos. Meses después se supo que solo dos de ellos sufrieron daños y no fueron causados por golpes de los obreros en huelga. Uno de ellos presentaba problemas en los dedos de una mano, el otro en el hombro. No es la única mácula informativa. Una marcha pacífica celebrada en Bilbao el pasado 13 de diciembre contra la presencia de la empresa CAF en los territorios ocupados palestinos terminó disuelta a porrazos. Sin embargo, el departamento de Interior informó de que “al menos cuatro agentes resultaron contusionados y tuvieron que recibir asistencia sanitaria”. Un mes después, hubo una nueva rectificación. El consejero de Interior tuvo que reconocer en el Parlamento vasco que no hubo constancia de policías heridos en aquella violenta intervención. El movimiento civil de apoyo a Gaza en Euskal Herria acusó entonces al gobierno de intentar “deslegitimar la solidaridad con el pueblo palestino”.

La Comunidad Autónoma Vasca lleva tiempo debatiendo el modelo de policía autonómica más adecuado a la realidad social que existe tras la desaparición de ETA. El tema no es baladí y trasciende a los estrechos vínculos que los responsables vascos de la seguridad siempre han mantenido con empresas israelíes. El periodista de investigación Ahoztar Zelaieta ha trabajado durante años en este complejo asunto y ha cuantificado el gasto de la Ertzaintza en contratos con empresas israelíes desde 2004 en 13.322.058 euros. “Me refiero a los contratos suscritos con una empresa como ICTS, propiedad de Menachem J. Atzmon, especializada en el control de accesos en aeropuertos, que presta servicios de seguridad en los puertos de Bermeo, Ondarroa, Lekeitio y Mundaka”, asegura. No es la única. Zelaieta también ha detectado la presencia de la firma Verint Systems, especializada en las escuchas telefónicas que comercializó el software espía Pegasus. O Neptune Intelligence Computer Engineering (Nice), fundada por exmiembros del ejército israelí, que fabrica equipos de grabación de voz. Otro ejemplo de la fraternidad comercial entre ambos países “es el grupo S21sec de Vitoria-Gasteiz, que distribuye productos de la empresa israelí Voyager Labs”, añade el periodista. Voyager es una multinacional que realiza servicios de consultoría para el sistema informático de la Ertzaintza y que participó en el proyecto europeo de seguridad Carper, junto al Ministerio del Interior de Israel. “El caso quizá más conocido sea el de la empresa Guardian Defense & Homeland Security, fundada por ex oficiales de inteligencia israelíes, que vendió un lanzagranadas y chalecos antibalas a la policía autónoma”, concluye Zelaieta.

Pero la duda que planea sobre el movimiento social vasco, sindicatos y representantes políticos es si estas relaciones con multinacionales israelíes han podido influir en el desproporcionado comportamiento que viene mostrando la Ertzaintza durante los últimos años. Para Ahoztar Zelaieta, “no tanto”. Para varios miembros de las organizaciones civiles propalestinas consultadas por CTXT, tampoco. La clave se encuentra en el ascenso meteórico de una sindicato corporativo como Euspel con un marcado discurso securitario de extrema derecha, idéntico al que exhibe el sindicato policial Jupol en el resto del Estado. La preocupación es que amparan actuaciones que cada vez se repiten más y con más violencia. “Si no hay consecuencias sancionadoras por los excesos, lo único que consiguen los responsables políticos es alentar el crecimiento de los sectores más radicales que hay en el interior de la policía vasca”, afirma un miembro de la Global Sumud Flotilla consultado por CTXT.

Ahoztar Zelaieta echa mano de la historia de la Ertzaintza. En su análisis observa que fue estructurada más como un instrumento de la lucha antiterrorista, algo en lo que colaboró activamente el andamiaje de seguridad corporativa israelí, que como un cuerpo cercano a la comunidad. Lejos de modificar esa manera de entender el orden, el enfoque no ha cambiado tras el fin de ETA, sino que se ha extendido a otras realidades concebidas desde ese imaginario autoritario policial como “subversivas”. La más destacada hoy en día es el movimiento civil solidario con Palestina, que en Euskadi cuenta con miles de seguidores. Y ahí es donde los gobiernos PNV-PSE no están mostrando excesiva habilidad para poner orden en la policía, cuyos mandos sindicales ya han empezado a protagonizar llamativos desafíos a los políticos. A todo esto se podría añadir que el PNV lleva tiempo embarcado en una pugna electoral con el PP vasco por el relato de la seguridad, con un discurso cada vez más escorado hacia posturas que a veces se vuelven indistinguibles de las que proclama la extrema derecha. Un ejemplo es el de permitir que la Ertzaintza haga pública la nacionalidad de las personas que detiene.

Pero hay más factores que han propiciado nuevas reflexiones en Euskadi respecto a la intervención policial del pasado fin de semana. “Había un evento internacional de rugby en Bilbao y otro en Gasteiz con la disputa del partido de fútbol del Alavés donde, por cierto, hubo dos detenidos. Estos dos acontecimientos provocaron una especie de sobresaturación durante el fin de semana que es cuando muchos mandos de la cúpula policial, unos diez de la máxima confianza del partido, desaparecen. Es entonces cuando los sindicatos corporativos mayoritarios, Euspel y Erne, que siempre tienen a gente a disposición de los que están de turno, juegan su baza. Estamos hablando de un cuerpo policial de alrededor de 7.000 agentes con un nivel de sindicación en torno al 90%”, explica Ahoztar Zelaieta. Las indicaciones recibidas están a la vista. La violencia desplegada contra familiares y activistas de la Flotilla terminó abriendo los informativos de medio mundo e incluso puso en bandeja algún comentario burlón de las autoridades israelíes contra Pedro Sánchez. “Fue una intervención desproporcionada que algunos de los agentes tenían clarísima y muy bien estudiada desde el principio. Pero no todos. Pude ver a otros ertzainas que estaban como perdidos mientras sus compañeros nos daban porrazos a mansalva”, asegura uno de los familiares agredidos que ya preparan una demanda contra la Ertzaintza.

Euspel ha mostrado su apoyo “absoluto” a los agentes que cargaron contra los integrantes de la Global Sumud Flotilla. Fuentes del sindicato mayoritario dicen que nunca aceptarán que se ponga a los agentes a los pies de los caballos, “utilizando imágenes parciales y un contexto completo sin explicar”, un escenario que para ellos fue de “tensión, con personas obstaculizando la salida de pasajeros, desobedeciendo las indicaciones policiales, claras y legítimas, y con otro grupo rebasando una barrera física y creando dos focos de conflicto al mismo tiempo”. Por su parte, el otro sindicato corporativo, Erne, ha cargado contra EH Bildu y contra sectores de su entorno a quienes acusa de “acoso y señalamientos que terminan situando a los policías vascos en el foco del ataque público”.

Fuente: Ctxt

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