
Director de Descifrando la Guerra.
Palestina sigue ocupando el centro de la atención política y humanitaria.

A la Global Sumud Flotilla, interceptada por Israel en aguas fuera de su jurisdicción en octubre de 2025, se sumaba un convoy terrestre que pretendía atravesar el Magreb para llegar a la Franja de Gaza a través de Egipto.
Más de 200 personas trataron de cruzar varias fronteras del norte de África con el objetivo de volver a situar la cuestión palestina en el foco mediático, en esta ocasión partiendo de países como Mauritania, Argelia o Túnez.
A su paso por el centro de Libia, una decena de integrantes encargados de negociar el tránsito fueron detenidos cuando se acercaron a un puesto de control en la ciudad de Sirte. Entre los arrestados había personas procedentes de España, Argentina, Uruguay, Italia, Polonia, Portugal, Túnez y Estados Unidos.
Cabe recordar que esta localidad actúa como línea divisoria entre el territorio occidental, controlado por el Gobierno de Unidad Nacional (GNU), y el oriental, donde operan el Gobierno de Estabilidad Nacional (GNS), el Ejército Nacional Libio (LNA) y la Cámara de Representantes de Tobruk (HoR).
La Global Sumud en Libia
La Global Sumud denunció que sus integrantes habían sido detenidos por las fuerzas que controlan el este de Libia, cuyo gobierno tiene su sede en Bengasi. Desde el convoy se aseguró que los soldados habían impedido el paso a los activistas extranjeros pese a que, según afirman, habían completado todos los trámites burocráticos.
Por su parte, fuentes oficiales de las autoridades del este de Libia han señalado a Descifrando la Guerra que los activistas no contaban con la autorización necesaria y habían accedido al territorio sin el visado correspondiente. Según explican a este medio, en el caso de la integrante española Alicia Armesto, el visado requerido debía ser de periodista.
En cuanto a la ayuda humanitaria, se negoció su entrega a la Media Luna Roja Libia para su posterior transporte hacia Egipto y la Franja de Gaza. La organización ha defendido que todo el material estaba debidamente documentado y considera que su retención constituiría una vulneración del derecho internacional.
La versión de Bengasi sostiene que el problema no radicaba en las mercancías en sí, sino en la entrada al territorio por vías irregulares y en un supuesto “apoyo a una organización terrorista”. Las autoridades argumentan que Hamás está catalogada como tal y vinculan al grupo con los Hermanos Musulmanes, organización de corte islamista.
En cuanto a las gestiones diplomáticas, las autoridades locales reconocen que el gobierno español ha sido uno de los más insistentes. Sin embargo, rechazan cualquier injerencia en el proceso judicial. «No tienen que pedirnos nada porque la justicia es totalmente independiente. Pueden hablar con Alicia, pero no pueden exigirnos que se la libere», señalaron dichas fuentes a Descifrando la Guerra.
Asimismo, desde Bengasi también se evocan algunos episodios del pasado, como la detención en Nápoles, en 2024, de Saddam Haftar, hijo del mariscal del LNA, Khalifa Haftar, y una de las figuras más influyentes de todo el país.
Las tensiones entre estas autoridades libias y los gobiernos de Italia y España aumentaron tras incidentes como este, en el que la Guardia Civil española habría vinculado a Haftar con casos de contrabando.
De hecho, ese mismo año la Guardia Civil llevó a cabo una operación contra un envío de material militar con destino a Libia, lo que desencadenó una crisis con la HoR y el LNA, que sostenían que dicho material tenía un uso exclusivamente civil. Ahora, en Bengasi acusan directamente a Madrid: «Este es el mismo sistema que empleó la Guardia Civil para la detención de ciudadanos libios».
Más allá de las diferencias entre los cargos imputados en ambos casos, el actual estado de las relaciones entre ambas partes sitúa a España en una posición delicada. Madrid mantiene importantes intereses petroleros en el este de Libia, mientras que su marcado apoyo retórico a la causa palestina añade un nuevo elemento de tensión en un momento especialmente sensible.
Fuente: Descifrando la Guerra

Deja una respuesta