Larak, la isla desde la que Irán controla el estrecho de Ormuz

Eduardo García
Eduardo García

Por Eduardo García

Analista internacional. Politólogo y máster en Relaciones Internacionales. Periodista en Descifrando la Guerra.

Esempiterno conflicto de Israel y Estados Unidos contra Irán, específicamente en su fase actual, está marcado por un pretendido acorralamiento de Teherán y por la resistencia de la República Islámica a través del uso de ataques contra infraestructura energética y del bloqueo que ejerce sobre el estrecho de Ormuz.

La isla de Larak, perteneciente a Irán, es un enclave crucial en la estrategia de Teherán para controlada el estrecho de Ormuz.
La isla de Larak, perteneciente a Irán, es un enclave crucial en la estrategia de Teherán para controlada el estrecho de Ormuz.

En ese marco, numerosas instalaciones y enclaves que antaño tenían una importancia apenas nacional o regional han adquirido una dimensión global.

Son varios los puntos de la geografía iraní susceptibles de ser atacados por Estados Unidos –e incluso directamente asaltados– para forzar a Irán a capitular o, al menos, a sentarse a negociar desde una posición de debilidad. La isla de Kharg, el complejo gasístico de South Pars o las islas Abu Musa, Tunb Mayor y Tunb Menor son algunos de ellos.

El despliegue de marines de Estados Unidos en Oriente Medio podría ser el preludio de una operación para tomar por la fuerza Abu Musa y las dos islas Tunb, las tres bajo control iraní.
El despliegue de marines de Estados Unidos en Oriente Medio podría ser el preludio de una operación para tomar por la fuerza Abu Musa y las dos islas Tunb, las tres bajo control iraní.

Aunque, si Washington quiere asestar un golpe contundente a la capacidad de Teherán de controlar el paso efectivo por el estrecho de Ormuz –sin escatimar en riesgos logísticos u operacionales y confiando en que Irán no podrá minar la zona si se ve cerca de una derrota–, probablemente la opción más interesante sería Larak. 

Qué es y dónde está la isla de Larak

Larak presenta dos grandes diferencias respecto a Abu Musa, Tunb Mayor y Tunb Menor. La primera es de carácter político: a diferencia de las primeras, reclamadas por Emiratos Árabes Unidos, la isla de Larak es reconocida internacionalmente como iraní.

La segunda es de carácter geográfico. Mientras Abu Musa, Tunb Mayor y Tunb Menor se sitúan a medio camino entre Emiratos Árabes Unidos e Irán, Larak se encuentra muy próxima tanto a las costas continentales iraníes –a unos 30 kilómetros– como a la isla de Qeshm –a unos 8 kilómetros– y a la isla de Ormuz –a unos 17 kilómetros–.

Ubicación de Larak en el estrecho de Ormuz.
Ubicación de Larak en el estrecho de Ormuz.

Además, Larak es uno de los dos extremos que conforman el punto más estrecho del paso de Ormuz: menos de 50 kilómetros la separan de la costa omaní en la gobernación de Musandam.

Este último factor es el que le otorga la centralidad de la que goza en el contexto de la guerra. Es un eje estratégico para las operaciones iraníes en el estrecho de Ormuz, operando como peaje de facto y albergando instalaciones portuarias, bases navales y capacidades de inspección de buques.

Históricamente, la isla de Larak ha sido uno de los sitios clave en la arquitectura de exportación de petróleo iraní, y fue bombardeada por Irak en la guerra iraní-iraquí en la década de los años ochenta. En la actualidad, vuelve a adquirir relevancia estratégica.

Desde el inicio de la contienda lanzada por Israel y Estados Unidos, Larak ha sido empleada por Teherán como un verdadero checkpoint, obligando a los cargueros autorizados a atravesar el estrecho a hacerlo por el norte de la isla. En otras palabras: los buques tenían que navegar entre la isla de Larak y la de Ormuz, de forma que las autoridades iraníes pudieran inspeccionar su procedencia y contenido. 

El peaje iraní en el estrecho de Ormuz

Este recorrido alternativo ha sido presentado por Irán como una suerte de corredor seguro –siempre y cuando se contase con su aval– y ha posibilitado que hiciera efectiva su estrategia de gestión discrecional del estrecho. Por esta ruta solo podían pasar los navíos autorizados explícitamente por autoridades de la República Islámica.

Aparentemente, cuando un barco se aproxima a la zona, sería contactado por unidades de la Guardia Revolucionaria que se encuentran en Larak para que brinde información exhaustiva sobre su origen, su destino, su tripulación o su cargamento.

Cuando un barco se aproxima a la zona, sería contactado por unidades de la Guardia Revolucionaria que se encuentran en Larak.
Cuando un barco se aproxima a la zona, sería contactado por unidades de la Guardia Revolucionaria que se encuentran en Larak.

Al pasar por las costas de Larak, sería examinado directamente, también por la Guardia Revolucionaria, y a menudo sería obligado a pagar una suma variable de dinero –hasta dos millones de dólares–. Tras este procedimiento, sería escoltado por las fuerzas iraníes en su ruta hacia el mar Arábigo.

El uso de Larak como peaje refuerza la idea de que Irán opta por una estrategia de consentimiento selectivo en el estrecho de Ormuz, en lugar de un cierre definitivo… al menos por ahora. El hecho de que la República Islámica desvíe el flujo de cargueros entre Larak y Ormuz, en lugar de minar la vía marítima, sugiere que, por el momento, prefiere emplear la baza de Ormuz de dos formas.

De un lado, al impedir que navíos que considera “enemigos” puedan utilizar las aguas del estrecho para dar entrada o salida a productos energéticos, siembra presión sobre Estados que considera hostiles.

Del otro lado, al garantizar a navíos que considera “aliados” o “no hostiles” el paso por un corredor seguro entre sus dos islas, puede tratar de ganarse el favor de estos países en su impugnación de la guerra como agresión israelí-estadounidense.

Si Estados Unidos decidiere lanzar una operación de asalto anfibio contra alguna de las islas controladas por Irán en el estrecho de Ormuz, probablemente Larak sería el objetivo más ambicioso.

Si los marines estadounidenses logran tomar la isla, la capacidad de Irán de hacer valer su pretensión de controlar discrecionalmente esta ruta se vería seriamente mermada, lo que podría conducir a una rendición total o parcial de Teherán… o a la exploración de nuevas vías de escalada por su parte, probablemente intensificando sus ataques contra la infraestructura energética del golfo Pérsico.


Fuente: Descifrando la Guerra

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