Parejas sustitutas, caballos, MDMA y tecnología para la salud mental en Israel

Sarah Babiker
Sarah Babiker

Por Sarah Babiker

Periodista hija de una chica madrileña de familia obrera y de un joven sudanés de clase media que pasó de estudiante a migrante en la España franquista.

En lugar de detener el genocidio contra Palestina, Israel ensaya terapias probadas en combate para tratar el estrés postraumático que afecta a su población

Un hombre joven baila en una rave cerca de Gaza. Mientras está en plena diversión rodeado de jóvenes israelíes y extranjeros despreocupados como él, sucede algo terrible. Es el 7 de octubre de 2023. “A las 6:29, Nir Fridrih miró hacia arriba desde el escenario del Festival Nova y vio lo que nadie debería ver nunca –misiles surcando el amanecer del desierto”, narra el medio The Media Line . «En minutos, el baile se detuvo, y la carretera se convirtió en una trampa mortal. Dos años después, los ecos de aquella mañana todavía lo persiguen en las noches de insomnio en Ashkelon».

Soldados israelíes de la 210ª División en territorio sirio.
Soldados israelíes de la 210ª División en territorio sirio.

La historia de Nir es el punto de partida de un reportaje titulado: “ Tras el 7 de octubre, la innovación convierte a Israel en un ‘laboratorio’ mundial para la terapia del trauma ”. Su autora, la periodista Maayan Hoffman –una reputada redactora israelí que reproduce en numerosos medios en inglés narrativas alineadas con los intereses de su país– no se detiene a explicar el trasfondo de aquel ataque, mucho menos a ponderar el trauma que la colonización, el cerco y los dos años de intensificación del genocidio en Gaza han podido suponer sobre la población palestina. Su agenda es otra: explorar el sufrimiento emocional que sufre la ciudadanía israelí y cómo este “estado de trauma nacional” puede potenciar el “liderazgo” del país en el ámbito de la salud mental.

'Laboratorio' mundial para la terapia del trauma”
‘Laboratorio’ mundial para la terapia del trauma”
'Laboratorio' mundial para la terapia del trauma”
‘Laboratorio’ mundial para la terapia del trauma”
'Laboratorio' mundial para la terapia del trauma”
‘Laboratorio’ mundial para la terapia del trauma”

«Hay demasiadas líneas de frente. No son solo los soldados, somos todos nosotros», explica en la pieza de Hoffman el líder del programa Support the Soul [apoya el alma] de TEVA, el gigante farmacéutico israelí. La multinacional encargó un sondeo en el que casi la mitad de la población israelí acusaba un empeoramiento de su salud mental debido a la “situación de seguridad”. El informe señalaba que el sistema no a alcanza cubrir la demanda de ayuda psicológica israelí. Mientras, según recoge el artículo citado: el Ministerio de Defensa sionista apunta que de los 82.000 soldados y reservistas que han entrado en programas de rehabilitación, casi el 40 % buscan ayuda para sus “heridas emocionales”. 

Sociedad del trauma

PTSD son las siglas en inglés del trastorno por estrés postraumático, un mal que afecta a una proporción importante de la sociedad israelí, especialmente a sus soldados. La cuestión entra en la agenda mediática del país desligada de cualquier mirada sobre la salud mental en el territorio bombardeado donde ya han sido asesinadas, según las conservadoras estimaciones oficiales, 71.000 personas y la mayoría de la población ha sido desplazada, ha visto desaparecer su casa, o tiene algún miembro de su familia muerto, desaparecido o mutilado.

El número de muertes en la Franja de Gaza asciende a 71.266, con más de 171.342 personas heridas.
El número de muertes en la Franja de Gaza asciende a 71.266, con más de 171.342 personas heridas.

Los exhaustivos reportajes, con múltiples fuentes, tampoco indagan en posibles conexiones entre bombardear y disparar a seres humanos indefensos y sentir después “heridas emocionales”. No ven relación entre el desasosiego masivo de la sociedad israelí, y el genocidio perpetrado por su ejército a solo unos kilómetros.

El cuidado de sus soldados y reservistas está en el centro de la agenda, así como el uso de su expertise para conciliar a la población con la idea de la guerra continua y atajar las consecuencias psicológicas y físicas que padecen los integrantes del ejército de ocupación. Sus métodos llegan con cierta frecuencia a la prensa internacional con titulares como “Para lidiar con los horrores de la guerra, los soldados israelíes recurren a la terapia con caballos”, una pieza de France 24 en la que se ve a militares acariciando estos animales. 

Una iniciativa de la sionista Embajada Cristiana Internacional en Jerusalén ayudaba a la reconstrucción del espacio de terapia equina del kibutz Urim, a pocos kilómetros de Gaza, un centro destinado a aliviar el estrés y el trauma de la población israelí frente a la amenaza de la Franja, en un bucólico escenario con caballos, bajo la protección armada de los equipos de seguridad de este tipo de comunidad. El sur de Israel ha hecho de este tipo de terapia una seña de identidad, promueve los kibutz que rodean la Franja como un destino para el turismo terapéutico, gracias a la experiencia de intentar llevar una vida normal en un estado de apartheid.

Centro de Equitación Terapéutica Red Mountain, Kibutz Grofit.
Centro de Equitación Terapéutica Red Mountain, Kibutz Grofit.

Trabajo sexual terapeútico

Fue también en un kibutz donde la doctora Ronit Aloni empezó a poner en práctica otro tipo de terapia para rehabilitar a los traumatizados soldados israelíes. Eran los años ochenta, y la psicóloga, que había estudiado el uso de parejas sustitutas para abordar dificultades de índole sexual en Estados Unidos, decidió aplicar lo aprendido en personas con discapacidad, aunque ya en los noventa, empezó a tratar a todo tipo de público. Así lo reportaba en 2006 ante el Jerusalem Post, que recogía las reticencias de algunos rabinos a estas prácticas. Con el tiempo, Aloni superó estas resistencias. “Consultamos al rabinato del kibutz y aceptaron esta terapia siempre y cuando las mujeres que ejercían como parejas sustitutas no estuvieran casadas”, afirmaba once años después en una pieza de The Times of Israel centrada en su clínica en Tel Aviv, en la que también explicaba cómo algunos rabinos le enviaban a jóvenes ortodoxos que sentían atracción por personas del mismo sexo, para que pudieran tener relaciones con mujeres, insistiendo en que aquello no era una terapia de conversión.

Desde entonces, la clínica de Aloni aparece en medios internacionales cada tanto. Por ejemplo, en un artículo publicado por El Confidencial en octubre de 2025 y titulado: “Cómo Israel se preocupa por la recuperación sexual de sus soldados heridos”, en el que la periodista presenta así su actividad: “Esta psi­có­loga imple­mentó un pro­grama de reha­bi­li­ta­ción único en Israel que con­siste en emplear una ‘pareja sus­ti­tuta’ para ayu­dar a los sol­da­dos israe­líes que hayan sufrido alguna lesión durante la gue­rra a recu­pe­rar su autoes­tima y su vida sexual”. En el artículo se recoge cómo, una vez acordado el presunto “alto el fuego”, Aloni mira al futuro: los soldados heridos tras Gaza. Veteranos y reservistas suponen un ingreso fijo para su negocio, pues el Ministerio de Defensa financia su tratamiento. 

“Para ofre­cer la mejor tera­pia sexual, debe­mos tam­bién ofre­cer una pareja a quie­nes no pue­den tenerla por su con­di­ción”, afirma Aloni también en El Confidencial, insistiendo mucho en separar el sexo surrogado de la prostitución, en un país que en 2018 adoptó el modelo abolicionista nórdico, multando a los clientes. La medida se ha implementado en un contexto de empeoramiento en los índices de igualdad de género con el avance de la extrema derecha, donde las mujeres van desapareciendo de los espacios de poder, al tiempo que los judíos ortodoxos ganan terreno.

 

Los clientes de la prostitución en el país serán multados con sanciones de entre 2.000 y 75.300 shekels (entre 500 y 19.000 euros, unos 570-22.000 dólares.
Los clientes de la prostitución en el país serán multados con sanciones de entre 2.000 y 75.300 shekels (entre 500 y 19.000 euros, unos 570-22.000 dólares.

Pero Aloni proyecta su clínica fuera de toda polémica en un terreno que genera consenso: la salud mental en general, y la de los soldados en particular. “Esto no es sobre sexo”, explicaba en 2017, “a veces le digo a mi equipo que nosotros en realidad somos una clínica contra la ansiedad”, antes de afirmar que, como experta, consideraba que la terapia con parejas sustitutas era ya más mainstream en Israel que en cualquier otro sitio. 

We are the startup nation” 

Y es que la sociedad del trauma está llena de posibilidades de innovación, especialmente cuando no hay profesionales de la salud mental suficientes para atender a tantas personas. En otro artículo, Hoffman aborda una línea diferente que Israel explora para luchar contra el PTSD, la que experimenta con MDMA y otros psicodélicos. Se trata, una vez más, no solo de afrontar la situación del país sino de aprovechar los estudios que se realicen para exportar al extranjero. “La gente está sufriendo el trauma por todo Israel y por todo el mundo”, dice uno de los expertos entrevistados, que forma parte de un equipo que estudiará el uso de estas sustancias en veteranos de guerra, residentes de poblaciones cercanas a la frontera de Gaza y supervivientes del Festival Nova. Una suerte de terapia probada, como las armas, en campo de combate. La Universidad Hebrea también ha apostado por profundizar iniciativas en este área.

El programa Resilience Tech Hub presenta esta lógica con toda claridad y brillo tecnológico. Basada justamente en uno de los kibutz cercanos a la franja, Sderot, y el desierto del Neguev, la iniciativa se define en su web con un texto titulado “Del trauma a la oportunidad. El futuro de la innovación en resiliencia”, en el que se explica que el lugar es ideal para avanzar en “la próxima generación de tecnologías de la resiliencia –gestión del trauma, recuperación de la comunidad, y apoyo emocional basado en la recopilación de información”. Después, describe el contexto posterior al 7 de octubre como una oportunidad para un mercado potencial de cientos de millones de dólares ante una demanda siempre al alza. Para ello, el Hub “ofrece acceso a amplias bases de datos, industria estratégica y socios inversores, junto a un significativo apoyo del gobierno”.

Pero si hay un espacio lucrativo e identitario a explorar es siempre el de las altas tecnologías, y es que Israel no usa la IA solo para maximizar los asesinatos en la Franja o mantener vigilada a toda la población gazatí, sino que también innova en los usos de las inteligencias artificiales para aplacar el desasosiego de su población. “Israel es un gran campo de pruebas para las tecnologías relacionadas con la salud mental”, afirmaba en este sentido Inbar Blum, directora de planificación y desarrollo de la División de Crecimiento de la Autoridad de Innovación de Israel, según recogía el artículo de Hoffman. 

En el exhaustivo reportaje de Hoffman, la misma Blum explica que “las empresas que desarrollan soluciones para la salud mental optan cada vez más por probar sus tecnologías en Israel antes de expandirse a los mercados internacionales, donde se enfrentan a retos similares relacionados con el trauma”. Para ello la Autoridad de Innovación ha ayudado a empresas israelíes a aplicar para el programa europeo Horizonte de innovación en salud mental. “Europa y el mundo entienden que Israel tiene fuerza en esta arena”, añadía Blum, quien apuntaba cómo muchas ideas de las startups salen de la guerra, “incluido el campo de rápido crecimiento de la trauma-tech ” (tecnología para la salud mental). 

En un artículo publicado en la web de la entidad gubernamental Start Up Nation Central, bajo el título “La tecnología de salud mental como catalizador para acelerar la curación del trauma”, se registra el rápido crecimiento del sector. En 2007 eran 27 las startups centradas en este ámbito, a principios de 2025 ya eran 117. Entre las soluciones de IA que se recogen, hay dispositivos que los mismos soldados se pueden llevar al frente para que les asistan en los momentos de estrés o una tecnología de interfaz cerebro-ordenador, que permite a los pacientes con PTSD regular su actividad cerebral sin tener que pensar en las experiencias traumáticas sufridas. Siguiendo este documento, Israel también investiga para desarrollar la psiquiatría digital o aplicar la biotecnología a la atención del trauma. El texto registra entre los objetivos de la industria el de “fomentar la colaboración internacional, utilizando la experiencia de Israel en la recuperación de traumas para apoyar a las comunidades globales afectadas por guerras, desastres y traumas masivos”. Un mercado muy complementario a otros en los que Israel destaca con las tecnologías más punteras: el armamentístico y el de la vigilancia.

Fuente: Ctxt

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