Lo más alarmante, porque es generador de numerosas y esenciales deficiencias, es la aversión a la lectura, caracterizada por la impaciencia, es decir, la incapacidad de sostener la atención sobre un texto largo; y esto se relaciona directa e indiscutiblemente con el vicio adquirido, año tras año, del tiempo dedicado a las pantallas, principalmente la del teléfono móvil, instrumento pernicioso que se revela como primerísimo enemigo de la educación.