Su objetivo es impedir militarmente el ocaso de la hegemonía americano-occidental en el mundo, amenazada principalmente por la pujanza china. En Ucrania se trata de debilitar a Rusia, socio fundamental de China. En Venezuela, de privar a China del acceso a importantes reservas energéticas y recursos latinoamericanos. Irán es el eslabón esencial de la integración euroasiática, con sus corredores energéticos y de transporte este-oeste y norte-sur. Se quiere hacer con Irán lo que se hizo con Siria: eliminar un Estado soberano e independiente y sustituirlo por la habitual mezcla de régimen sometido y agujero negro.