Irán no cede, no abre el estrecho de Ormuz y el petróleo vuelve a escalar

Yago Álvarez Barba
Yago Álvarez Barba

Por Yago Álvarez Barba

Periodista económico de EL SALTO.

Las amenazas de Trump no han conseguido que el gobierno iraní abra el canal al comercio de crudo y los mercados desconfían de que la guerra acabe pronto

El aumento de los precios de los carburantes en las gasolineras sigue apretando a Donald Trump desde su propio electorado, que cada vez muestra un apoyo menor a la guerra ilegal de su país en Oriente Medio. El presidente, junto a Israel, llevan días amenazando a Irán con un ataque total sobre sus instalaciones energéticas e incluso con una invasión vía terrestre si el régimen no permite el paso de las decenas de barcos que se encuentran atascados los otros dos lados del estrecho y que está poniendo en jaque a la economía mundial.

Irán no sólo no ha cedido a las amenazas del norteamerciano, sino que ha advertido que podría cerrar totalmente el estrecho.

El régimen de Irán eleva la tensión en Medio Oriente tras las advertencias de Trump para la reapertura del estrecho de Ormuz.
El régimen de Irán eleva la tensión en Medio Oriente tras las advertencias de Trump para la reapertura del estrecho de Ormuz.

Recordemos que por el estrecho de Ormuz pasa el 20% del comercio de petróleo mundial, lo que asfixia por completo los mercados energéticos.

Estrecho de Ormuz.
Estrecho de Ormuz.

En la última semana, el régimen iraní ha usado la retórica de que “el Estrecho está abierto, tan sólo está cerrado para nuestros enemigos”. Los datos avalan en cierto modo dicha afirmación, ya que por el estrecho han pasado varios barcos con bandera de la India, China, Pakistán o de la propia Irán con el permiso de Teherán. Aunque, según datos del Centro Conjunto de Información Marítima, la media de cargueros que consigue atravesar la zona es de entre seis y siete buques, muy lejos de los 138 barcos de media que cruzaban antes de que comenzara el conflicto.

El plazo dado por Trump se acaba y no parece que Irán vaya a ceder. Así mismo lo entienden los mercados que han vuelto a impulsar el precio del crudo. Si bien el precio no ha alcanzado los 116 euros que ha llegado a tocar en la última semana, entre domingo a lunes la cotización ha subido otro 2% y arranca la semana por encima de los 113 euros. El barril de West Texas Intermediate (WTI), el que se usa de referencia para los carburantes en Estados Unidos, ha superado por primera vez los 100 dólares, lo que aumenta más la presión sobre la Casa Blanca, aunque en la mañana del lunes cotiza ligeramente por debajo.

El mercado del gas parece que no ha sufrido tanto los ultimatums y respuestas de los dos bandos. El precio del gas en el mercado de futuros se sitúa rozando los 60 euros el MWh, con una caída paulatina desde que el miércoles pasado llegara a tocar los 69 euros. El precio de los fertilizantes como la urea, otro de los productos clave para la agricultura y que afectará directamente al de los alimentos, sigue en los 665 euros por tonelada, muy lejos de los precios alrededor de los 400 euros en los que se encontraba antes de que Estados Unidos e Israel bombardearan Irán.

Las alarmas económicas ya han saltado a las previsiones de crecimiento de los principales organismos internacionales. Tanto los principales bancos centrales como el FMI ya han empezado a revisar a la baja el crecimiento de las grandes economías para este 2026 y para el año que viene. Lo mismo ocurre con la inflación, que empieza a escalar en las previsiones de los principales organismos y centros de estudios. 

Pese a ello, los bancos centrales han mantenido los tipos de interés, aunque cambiando su tono en cuanto a las perspectivas en futuras reuniones. Tanto la Reserva Federal Estadounidense (FED) y el Banco Central Europeo (BCE) se reunieron la semana pasada y han dejado el precio del dólar y el euro tal y como estaba, pero los dos organismos han señalado que las expectativas económicas y las consecuencias de la guerra pueden ser devastadoras sobre la inflación y el crecimiento si el conflicto se alarga mucho en el tiempo.


Fuente: El Salto

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