Kharg, el enclave petrolero iraní que Trump e Israel no quieren atacar… por ahora

Eduardo García
Eduardo García

Por Eduardo García

Analista internacional. Politólogo y máster en Relaciones Internacionales.

La isla de Kharg, un minúsculo territorio del golfo Pérsico, ubicada a unos 25 kilómetros de la costa de Irán, es uno de los elementos centrales sobre los que pivota el futuro a medio plazo de la guerra en Oriente Medio.

La isla de Kharg, en las costas iraníes del golfo Pérsico, es un enclave petrolero crucial en el que China se juega muchos intereses.
La isla de Kharg, en las costas iraníes del golfo Pérsico, es un enclave petrolero crucial en el que China se juega muchos intereses.

El islote, de apenas 20 kilómetros cuadrados de extensión, funciona como un enclave petrolero clave para Irán. Basta una simple vista aérea del territorio para apreciar la clara primacía de las instalaciones energéticas.

Kharg fue atacado por Irak durante la guerra entre ambos países en la década de los ochenta, un conflicto que provocó enormes niveles de destrucción y retrasó durante varios años el retorno de la isla a su funcionamiento normal dentro del entramado petrolero iraní. 

En la actual contienda, Estados Unidos e Israel podrían tener sobre la mesa la posibilidad de tomar o atacar la isla para debilitar a la República Islámica, en un contexto en el que los bombardeos iniciados el 28 de febrero no están cosechando, por ahora, los resultados esperados.

Donald Trump se reúne con Benjamin Netanyahu en la Casa Blanca.
Donald Trump se reúne con Benjamin Netanyahu en la Casa Blanca.

La isla de Kharg y la guerra de Irán

La guerra en Oriente Medio desatada tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, así como la extensión del conflicto a numerosos actores del golfo Pérsico, ha puesto en riesgo las cadenas de suministro global de energía. Los precios del petróleo han experimentado subidas que, al margen de algunas bajadas, lo ubican actualmente en niveles superiores a los anteriores al 28 de febrero.

Reservas petrolíferas estratégicas puestas en los mercados.
Reservas petrolíferas estratégicas puestas en los mercados.

En este contexto, Kharg adquiere un peso estratégico clave. En torno a nueve de cada diez barriles del petróleo que Irán vende son cargados desde esta isla, lo que la convierte en una auténtica vulnerabilidad estratégica para la República Islámica.

Antes de la guerra, Kharg era el origen de exportación de aproximadamente un millón y medio de barriles diarios, una cifra que ilustra su relevancia dentro de la economía iraní.

El complejo tiene capacidad para almacenar en torno a 30 millones de barriles de crudo y puede recibir simultáneamente hasta ocho petroleros. En condiciones normales –todo lo normales que han podido ser las condiciones regionales de Irán en los últimos años–, la isla almacena más del 80% del petróleo que extrae el país.

Un ataque contra Kharg no sería especialmente complejo debido a la exposición de sus instalaciones, claramente visibles desde el aire. En el sur de la isla se encuentran grandes tanques de almacenamiento conectados mediante oleoductos submarinos con algunos de los mayores yacimientos petroleros de Irán.

Desde allí parten largos muelles que se adentran en aguas profundas y permiten la carga de superpetroleros por ambos lados. En la isla también se localizan varias viviendas y una pequeña pista aérea que la conecta con el territorio continental iraní.

Incluso en el actual escenario de guerra y de interrupción del tránsito a través de Ormuz, Kharg continúa operando con relativa normalidad. Uno de los actores que ha seguido utilizando esta infraestructura es China.

Esto se debe no solo a la estrecha relación estratégica entre Pekín y Teherán, sino también a que las autoridades iraníes podrían haber decidido que su bloqueo sobre el estrecho no incluye a los cargueros chinos –ni, como es evidente, a los iraníes–. 

De hecho, según Kpler, la República Islámica ha exportado más petróleo a través de Ormuz que antes de la guerra, con un promedio de 2,1 millones de barriles diarios, siendo Kharg uno de los puntos de origen y el gigante asiático el principal destino.

Vista satelital de la isla de Kharg.
Vista satelital de la isla de Kharg.

Así pues, para China resulta esencial que el flujo de petróleo desde Kharg no se detenga, ya que una parte significativa del crudo iraní que importa procede precisamente de allí. Del mismo modo, la República Islámica tiene un interés evidente en mantener operativo este enclave estratégico.

El Consejo de Seguridad de la ONU vota en contra de desactivar el mecanismo snapback, por lo que volverán las sanciones contra Irán.
El Consejo de Seguridad de la ONU vota en contra de desactivar el mecanismo snapback, por lo que volverán las sanciones contra Irán.

¿Por qué no atacar la isla?

Los tanques de almacenamiento en la isla de Kharg fueron un objetivo prioritario para las autoridades iraquíes, conscientes de que dañar la infraestructura petrolera iraní supondría un debilitamiento considerable para su Estado y su gobierno.

Sin embargo, en esta ocasión, este territorio está siendo tácticamente “respetado” tanto por Israel como por Estados Unidos, a pesar de la relativa facilidad que supondría atacarlo y del daño que, en principio, supondría para Teherán.

Uno de los motivos es la importancia que tiene para China. No solo es que Pekín tenga en juego en Ormuz en torno al 40% del petróleo que adquiere, sino que el uso –limitado y riesgoso, pero uso al fin y al cabo– que los cargueros chinos están pudiendo hacer de este estrecho se vincula casi completamente con la isla de Kharg.

Los buques chinos –o iraníes– recogen el petróleo en la isla, atraviesan el estrecho de Ormuz avalados por la “excepción” que Irán les concede en el uso de esta vía, y navegan hasta China para poder seguir suministrando de petróleo a sus industrias.

Por tanto, un ataque de Israel o Estados Unidos contra Kharg supondría una escalada considerable, no solo por el golpe contra Irán, sino –y muy especialmente– por afectar a los intereses chinos.

Asimismo, existen otros motivos que explican esta prudencia. Si se produjera un ataque contra Kharg, el impacto se extendería de inmediato a las ya tensionadas cadenas de suministro energético globales. En un momento de crisis energética, una operación sobre la isla podría resultar incluso más contraproducente para los intereses de Estados Unidos e Israel.

El minado del estrecho de Ormuz por parte de Irán agravaría aún más las disrupciones en el tráfico marítimo de la región y en los mercados energéticos globales.
El minado del estrecho de Ormuz por parte de Irán agravaría aún más las disrupciones en el tráfico marítimo de la región y en los mercados energéticos globales.

En otras palabras: la destrucción o paralización de esta infraestructura elevaría los precios del petróleo a escala mundial y generaría nuevas presiones inflacionarias sobre los productos básicos en numerosos países, incluidos los occidentales y Estados Unidos.

Por otro lado, algunos analistas también sostienen que no atacan la isla porque, en caso de producirse un cambio de régimen –uno de los objetivos iniciales–, el nuevo dirigente necesitaría Kharg para mantener unos ingresos estables con los que sostener su legitimidad.

El control de Ormuz por parte de Irán significa que hoy exporta más petróleo que antes de la guerra.
El control de Ormuz por parte de Irán significa que hoy exporta más petróleo que antes de la guerra.

Fuente: Descifrando la Guerra

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *