Porto Alegre 2026: una convergencia antifascista y antiimperialista entre un éxito sin precedentes y grandes obstáculos

Eric Toussaint
Eric Toussaint

Por Eric Toussaint

Historiador belga, portavoz del Comité para la Abolición de las Deuda Ilegítimas. Doctor en ciencias políticas por la Universidad de Lieja y la Universidad París 8.

La conferencia antifascista y antiimperialista celebrada en Porto Alegre del 26 al 29 de marzo de 2026 constituyó un momento clave de recomposición internacionalista en un contexto mundial marcado por el auge de la extrema derecha y la multiplicación de los conflictos. Al reunir a miles de participantes procedentes de más de cuarenta países sin apoyo institucional, la conferencia pone de manifiesto una voluntad real de convergencia de las fuerzas de izquierda a pesar de las profundas divisiones. Este artículo repasa las condiciones de su surgimiento, los numerosos obstáculos políticos y organizativos que hubo que superar, así como las lecciones que se pueden extraer para las luchas futuras

¿Cuándo surgió el proyecto de la conferencia?

Tras el intento de golpe de Estado de los bolsonaristas del 8 de enero de 2023 en Brasilia, surgió la idea de convocar desde Brasil una conferencia internacional antifascista.

Recordemos que, tras perder las elecciones presidenciales en octubre de 2022, los partidarios del presidente neofascista Jair Bolsonaro asaltaron el Parlamento brasileño y otras instituciones centrales en la capital, Brasilia, el 8 de enero de 2023, tomando como modelo el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021 por parte de los partidarios de Trump. Posteriormente, la justicia brasileña condenó a Jair Bolsonaro a 27 años de prisión por dirigir una organización criminal armada, planear el asesinato del recién elegido presidente Lula e intentar abolir por la fuerza el Estado de derecho democrático.

También en 2023, la conmoción provocada por la victoria del neofascista Javier Milei en Argentina y la ofensiva que comenzó a lanzar contra el movimiento popular a partir del 10 de diciembre de ese mismo año supuso un estímulo adicional para emprender una iniciativa. Nos dijimos: «No esperemos más, pongamos en marcha un proceso que culmine en una iniciativa de gran envergadura». El peligro es mundial: desde el Cono Sur de América Latina hasta la India pasando por Estados Unidos, Israel, Italia, Francia, Hungría, Bielorrusia, Rusia, Turquía, Egipto, Filipinas… por citar solo una serie limitada de ejemplos.

¿Por qué se convocó la conferencia desde Brasil?

La conferencia podría haberse convocado desde otro país, pero Brasil ofrecía unas condiciones particulares y, por así decirlo, únicas:

1. Las fuerzas políticas y sociales de izquierda más importantes, al hacer un llamamiento a votar por Lula del PT en 2022, lograron derrotar en las urnas a Jair Bolsonaro, a pesar de que este contaba con una importante base electoral, el apoyo de Washington y de una parte significativa del gran capital. Si los partidos de izquierda, superando sus divergencias en puntos importantes,  no se hubieran puesto de acuerdo en el nombre de un candidato común en la persona de Lula, Bolsonaro podría haber ganado las elecciones.  La unidad afectaba en particular al PT, al PCdoB, al PSOL, así como al Movimiento de los Sin Tierra y a varios sindicatos, entre ellos la CUT.

2. A principios de 2024, el PT y el PSOL de Porto Alegre acordaron constituir un comité unitario local para convocar una conferencia internacional en esta ciudad, que fue la cuna del Foro Social Mundial en enero de 2001. Las estructuras locales de estos dos partidos obtuvieron luz verde de sus instancias nacionales (sin que estas se mostraran entusiasmadas con el proyecto ni lo convirtieran en una auténtica prioridad) y trataron de ampliar la base de apoyo. 

Quiero precisar que, en el momento en que se inició el proceso en Porto Alegre, no se descartaba la posibilidad de que, si el PT y el PSOL llegaban a un acuerdo para convocar la conferencia en São Paulo o en otra gran ciudad de Brasil, se pudiera trasladar el lugar de la conferencia con el fin de garantizar una mayor participación brasileña. Finalmente, se eligió Porto Alegre (POA), lo que, dada la proximidad de Argentina y Uruguay, permitiría a delegaciones importantes de estos dos países desplazarse en autobús hasta la capital del estado de Rio Grande do Sul.

La conferencia, que debía celebrarse en mayo de 2024, tuvo que aplazarse debido a las dramáticas inundaciones que afectaron a Porto Alegre y a Rio Grande do Sul unos días antes del inicio de la conferencia. Estas inundaciones, la peor catástrofe climática de la historia de este estado brasileño, causaron la muerte de más de 180 personas.

Intento en 2024 de poner en marcha una iniciativa en Europa

Cabe añadir que, durante el año 2024, el CADTM estableció contactos con responsables políticos de diferentes países europeos para proponer la organización de una conferencia unitaria en Europa, pero la iniciativa no prosperó. La fragmentación política de la izquierda en Europa es muy fuerte y el repliegue hacia la política nacional prima claramente sobre el nivel internacional. Se trata de un retroceso evidente con respecto a los años 2000 y es muy preocupante cuando vemos hasta qué punto crece la extrema derecha en todos los países de Europa.

La convocatoria de la conferencia antifa en Brasil

Volviendo a Brasil, fue en mayo de 2025 cuando el comité organizador local de Porto Alegre decidió relanzar el proceso previo a la conferencia y fijó la fecha de celebración del 26 al 29 de marzo de 2026. 

Mientras tanto, el PCdoB, un aliado de larga data del PT, se había sumado a las organizaciones convocantes. Numerosos movimientos sociales locales prestaban su apoyo a la iniciativa; la cifra total alcanzaba los 80 en septiembre de 2025.

No fue hasta finales de septiembre de 2025, es decir, unos seis meses antes de la conferencia internacional, cuando el comité organizador local comenzó a enviar invitaciones al extranjero.

Al principio, la conferencia se centraba en el antifascismo, ¿cuándo se añadió la temática del antiimperialismo?

Fue en octubre y noviembre de 2025 cuando se añadió la dimensión antiimperialista ante la extrema agresividad adoptada por Trump, especialmente en relación con Brasil, tras la condena de su aliado Bolsonaro. Las amenazas de Trump habían animado a la extrema derecha brasileña a movilizarse masivamente a principios de septiembre (más de 200 000 manifestantes en São Paulo), lo que a su vez había dado lugar a grandes movilizaciones antiimperialistas en las principales ciudades de Brasil el 22 de septiembre de 2025 (más de 220 000 manifestantes en São Paulo en defensa de la soberanía nacional de Brasil y contra la amnistía para Bolsonaro y sus cómplices que pretendían Trump y la extrema derecha). 

¿Cómo se puede medir el apoyo recibido por la conferencia a nivel internacional?

Al principio, cuando difundimos la carta de invitación firmada principalmente por los presidentes del PT, el PSOL y el PCdoB de Porto Alegre, la acogida no fue muy cálida. La carta de invitación mencionaba el apoyo prestado a la iniciativa por numerosas organizaciones sociales locales, pero el papel dirigente de estos tres partidos era evidente y constituía un obstáculo fuera de América Latina.

En Europa, las organizaciones no suelen firmar declaraciones con partidos ni responder a llamamientos procedentes de ellos. Esto supuso una dificultad real. En América Latina y en Asia, esto plantea menos problemas o ninguno en absoluto.

A partir de diciembre de 2025 se nos ocurrió en el CADTM internacional la idea de redactar un llamamiento amplio y lanzarlo en nuestro nombre, como red internacional, para intentar superar el máximo de obstáculos y ampliar el apoyo. Entre el 19 de diciembre de 2025 y el 20 de enero de 2026, se recogieron firmas para el llamamiento internacional a reforzar la lucha antifascista y anti imperialista.

Llamamiento internacional para reforzar la acción antifascista y antiimperialista.
Llamamiento internacional para reforzar la acción antifascista y antiimperialista.

El llamamiento es radical, breve, combativo, unitario y evita señalar a Estados Unidos y a sus aliados como el único bloque imperialista. De hecho, el llamamiento denuncia todas las agresiones imperialistas (y colonialistas) sea cual sea su origen y afirma que hay que apoyar frente a ellas la resistencia de los pueblos, incluso con las armas en la mano cuando sea necesario. Se denuncia el genocidio perpetrado por el gobierno neofascista de Netanyahu en Gaza.

En muy poco tiempo, conseguimos las firmas de líderes de partidos de izquierda de toda Europa. Cabe destacar las firmas de Jean-Luc Mélenchon (LFI) y Olivier Besancenot (NPA A) en Francia, de Jeremy Corbyn y Zahra Sultana (Your Party) en Gran Bretaña, de Yanis Varoufakis (MERA 25) y Zoe Konstantopoulou (Trajet de Liberté) en Grecia, de Irene Montero (Podemos) y Ada Colau (Comuns) en el Estado español, y de los eurodiputados italianos Ilaria Salis y Domenico Lucano. A ellos se sumaron parlamentarios de Alemania, Dinamarca, Luxemburgo, Suiza, Turquía… En Francia, firmaron un número importante de responsables y cargos electos de diferentes corrientes de la izquierda (LFI, Ecologistas, PCF, NPA A, Après, Génération e incluso algunas representantes del PS) firmaron el llamamiento. En la Península Ibérica, responsables de casi toda la izquierda española (Podemos, Sumar, Anticapitalistas), vasca (EH Bildu), catalana (Comuns, CUP), gallega (BNG), andaluza (Adelante Andalucía), de la Comunidad Valenciana (Compromís),… 

Añadamos que cuatro eurodiputadas firmantes del llamamiento se desplazaron a finales de marzo de 2026 y tomaron la palabra en Porto Alegre: Manon Aubry (LFI – The Left – La Izquierda), Leïla Chaibi (LFI – La Izquierda), Estrella Galán (SUMAR – La Izquierda) y Ana Miranda (Bloque Nacional Gallego), lo cual fue muy positivo.

En Estados Unidos, se logró, lo cual fue muy alentador, la firma de toda la dirección de la DSA (Socialistas Demócraticos de América), movimiento político al que pertenece el nuevo alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani. 

En América Latina se han recogido numerosas firmas de parlamentarios, dirigentes de partidos, intelectuales, activistas de renombre… de numerosos partidos comunistas de América Latina, de organizaciones miembros de la IV Internacional, del Pacto Histórico de Colombia, de Morena en México y de Argentina: del movimiento Libres del Sur, del Movimiento Socialista de los Trabajadores (miembro de la FIT-U y de la LIS), de Vientos del Pueblo, de la Unidad Popular, etc.

Entre los intelectuales que han firmado el llamamiento: la francesa Annie Ernaux (Premio Nobel de Literatura en 2022), el sueco Andreas Malm (ecosocialista), el indio Vishay Prashad (miembro del PCI M), director del Centro Tricontinental con sede en Chile y la India, Titi Bhattacharya y Nancy Fraser, autoras del Manifiesto Feminista del 99 %, Paco Ignacio Taibo II, director de la importante editorial Fondo de Cultura Económica (México), Abel Prieto (Cuba), el economista marxista Michael Roberts (Reino Unido), los politólogos Gilbert Achcar (Reino Unido), Joseph Daher (Siria), Franck Gaudichaud (Fr.), Robert Brenner y Suzi Weissman (EE. UU.), Catherine Samary (Fr.), Patrick Bond (África del Sur), Walden Bello (Filipinas), Frei Betto (escritor, Br.), Michaël Löwy (Fr.-Br.), Achin Vanaik (India), Françoise Vergès (La Reunión/Francia), Jean Ziegler (Suiza), Mireille Fanon (Martinica/Francia) y muchos otros.

Activistas de renombre internacional han firmado el llamamiento, como Thiago Ávila, uno de los principales coordinadores de la flotilla Sumud para Gaza y, más recientemente, de la flotilla para Cuba; Adau Colau, exalcalde de Barcelona, y Rima Hassan (LFI), también activos en la flotilla Sumud ; David Adler, coordinador general adjunto de la Internacional Progresista; y Massa Kone (Malí), del comité organizador del Foro Social Mundial 2026.

Han firmado responsables de medios alternativos: Denis Robert, director fundador de Blast (Fr.), Bhaskar Sunkara, director fundador de Jacobin (EE. UU.), Vivek Chibber, director de Catalyst (EE. UU.),  Jaime Pastor (Viento Sur, España), Daniel Raventos (de Sin Permiso, España), Antoine Larrache (Inprecor, Francia), Penny Duggan (International Viewpoint),  Ugo Palheta (Revista Contretemps), Angela Klein (Revista SOZ, Alemania), Farooq Sulehria, redactor jefe del Daily Jeddojehad (Pakistán), Martín Mosquera (Jacobinlat, América Latina), Federico Fuentes (editor de LINKS, Australia), Rafael Hernández (revista Temas, Cuba), Sushovan Dhar, revista Alternative Viewpoint (India).

Regiones infrarrepresentadas:

1. Asia, aunque han prestado su apoyo personalidades y movimientos de Filipinas, Indonesia, Malasia, India, Pakistán, Sri Lanka, Bangladés y Nepal; 2. África subsahariana, aunque activistas de Malí, Togo, Camerún, la República Democrática del Congo, Kenia, Sudáfrica, Uganda y Esuatini han firmado el llamamiento;

3. La región árabe, aunque han firmado activistas y responsables de organizaciones de los siguientes países: Marruecos, Túnez, Líbano, Siria e Irak.  

Apoyo prestado por las organizaciones de ATTAC: En Francia, ATTAC dudó mucho y, finalmente y afortunadamente, firmó el llamamiento. Casi todas las secciones de ATTAC en Europa (ATTAC Austria, ATTAC España, ATTAC Valonia/Bélgica, ATTAC Hungría, ATTAC Italia, ATTAC Francia, etc.) han firmado, con una excepción notable: la de ATTAC Alemania, que no ha explicado su negativa y no ha enviado a nadie a Porto Alegre.  Las secciones de ATTAC de Argentina, Marruecos y Togo, que están orgánicamente asociadas al CADTM, también la firmaron.

La red internacional del CADTM, evidentemente, ha apoyado activamente el llamamiento y ha contribuido a su difusión. Esto ha animado a sus organizaciones miembros a contribuir a la amplia delegación que se desplazó a Porto Alegre: más de 25 delegadas y delegados procedentes de Marruecos, Malí, Costa de Marfil, la República Democrática del Congo, India, Pakistán, Filipinas, México, Colombia, Puerto Rico, Argentina, Bélgica, Suiza y Francia, sin contar a las delegadas y delegados de Kenia y Haití a quienes se les impidió participar.

Apoyo de organizaciones sindicales y sindicalistas:  varios sindicatos y dirigentes han dado su apoyo al llamamiento internacional: ELA y LAB del País Vasco, la intersindical de la Comunidad Valenciana, la Confederación Sindical de Galicia, la intersindical del Estado español; varios sindicatos de Brasil: CUT, ANDES, CTB,… ; en Bélgica, Jean-François Tamellini, secretario general de la FGTB valona, y Felipe Van Keirsbilck, secretario general de la Central Nacional de Empleados (CNE/CSC); Angélique Grosmaire, secretaria general de la Federación Sud PTT (Francia), y Andrés Gómez, secretario general de la CGT Beaulieu (Francia); Eliana Como, miembro de la Asamblea Nacional del sindicato CGIL (Italia); Martín Esparza Flores y Humberto Montes de Oca, dirigentes del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME)  y Luis Bueno Rodríguez, coordinador de la Comisión de Organización Nueva Central de las y los Trabajadores; Christian Dandrès, presidente nacional del Sindicato Suizo de Servicios Públicos (SSP-VPOD); SK Mojibul Huq y Nari Sramik Kendra, miembros de la direccion, BNSK Sindicato de las trabajadoras textileras de Bangladés.

Las listas de los 1800 firmantes hasta la fecha del 15 de marzo de 2026 se recogen aquí (https://www.cadtm.org/Tercera-lista-de-personalidades-firmantes-del-Llamamiento-internacional-para ).

Llamamiento internacional para reforzar la acción antifascista y antiimperialista.
Llamamiento internacional para reforzar la acción antifascista y antiimperialista.

Todavía es posible firmar el Llamamiento internacional haciendo clic aquí.

¿Ha encontrado el CADTM alguna negativa a firmar el llamamiento?

Entre las personalidades contactadas, pocas se han negado a firmar. Cabe señalar, no obstante, en Europa, las negativas de Tariq Ali en Gran Bretaña, de Daniel Tanuro (autor marxista ecosocialista) y Raoul Hedebouw (presidente del PTB) en Bélgica… Estas negativas, que lamentamos, son pocas y no han impedido el éxito de la recogida de firmas

La negativa de la dirección del sindicato italiano CGIL a firmar el llamamiento y a acudir a Porto Alegre

Lo que ha sido muy difícil de aceptar, debido a sus consecuencias, es la negativa de la dirección del importante sindicato italiano CGIL, que se puso en contacto con otras direcciones sindicales para que no firmaran el llamamiento; tal es el caso de la dirección de la FGTB en Bélgica, y probablemente de la CGT en Francia, de las Comisiones Obreras y de la UGT en España… La dirección de la CGIL se negó a firmar alegando que no estaba de acuerdo con la frase que hablaba de la resistencia de los pueblos con las armas en la mano cuando fuera necesario. La dirección de la CGIL llegó incluso a ponerse en contacto con la dirección de la CUT de Brasil para que no la firmara. Intentamos convencer a la dirección de la CGIL aportando argumentos (véase en el recuadro la carta en la que se intentaba convencer a la CGIL y a otras organizaciones para que firmaran). También explicamos que la firma del llamamiento no era en absoluto una condición para participar en la conferencia. Aunque la CGIL había anunciado inicialmente su participación en la conferencia de Porto Alegre al asistir a finales de noviembre de 2025 a la primera reunión en línea del comité organizador internacional, finalmente decidió no enviar a nadie a Porto Alegre, lo cual es una verdadera lástima. Podría haber acudido a Porto Alegre sin firmar el llamamiento y habría tenido la palabra en al menos una sesión plenaria.

Carta enviada a la CGIL y a otros movimientos reticentes opuestos a la aprobación del llamamiento internacional:

Un pasaje  del llamamiento internacional publicado el 20 de enero de 2026 ha suscitado interrogantes: el que se refiere al apoyo a la lucha de los pueblos que resisten a las agresiones imperialistas y/o coloniales, «incluso con las armas en la mano cuando sea necesario». Es precisamente esta última expresión —«las armas en la mano cuando sea necesario»— la que ha suscitado las preguntas planteadas.

Llamamiento internacional para reforzar la acción antifascista y antiimperialista.
Llamamiento internacional para reforzar la acción antifascista y antiimperialista.

Como autor de esta frase, de la que me hago plenamente responsable, deseo plantear una serie de preguntas a partir de la experiencia histórica de las luchas antifascistas y antiimperialistas:

*¿Estaba justificado apoyar la resistencia armada de los partisanos italianos durante la Segunda Guerra Mundial?

*Del mismo modo, frente al ocupante nazi, ¿estaba justificado apoyar la resistencia armada en Francia, Yugoslavia, Grecia, Polonia, Bélgica o y otros lugares? Cito estos países sin pretender ser exhaustivo, porque los movimientos de resistencia fueron importantes en ellos.

*¿Era necesario apoyar el levantamiento armado del gueto judío de Varsovia en abril-mayo de 1943 contra los nazis?

*¿Merecían apoyo los civiles de España que resistieron con las armas en la mano al levantamiento franquista? ¿Había que apoyar a las decenas de miles de internacionalistas antifascistas venidos del extranjero que se unieron a ellos en las Brigadas Internacionales?

*¿Hizo bien el pueblo cubano en resistir con las armas en la mano a la invasión de su territorio en abril de 1961 por un grupo de unos 1 500 mercenarios entrenados por el Gobierno de Estados Unidos?

*¿Tenía razón el pueblo vietnamita al llevar a cabo una resistencia armada contra el ejército francés y, posteriormente, contra el ejército de Estados Unidos, en las décadas de 1950, 1960 y 1970?

*¿Era necesario apoyar a los chinos que resistieron de forma organizada y colectiva, con las armas en la mano, frente a la invasión japonesa a finales de la década de 1930 y durante la Segunda Guerra Mundial?

También podríamos mencionar los numerosos movimientos populares de resistencia armada que marcaron todo el siglo XX y que permitieron a muchos pueblos y naciones conquistar su independencia frente al dominio colonial. ¿Había que apoyarlos?

Cada uno y cada una puede reflexionar sobre las resistencias populares necesarias frente a las agresiones imperialistas y coloniales que se producen hoy en día. La frase que suscita la controversia dice claramente que se trata de un apoyo a la resistencia de los pueblos, incluso con las armas en la mano cuando sea necesario. No se cita ningún ejemplo contemporáneo, y cada uno y cada una es libre de formarse una opinión.

Son los propios pueblos quienes eligen sus formas de resistencia, ya sean pacíficas y/o armadas.

Por otra parte, el derecho internacional reconoce como legítima la resistencia armada de poblaciones organizadas frente a una ocupación o una agresión armada extranjera.

Atentamente,
Éric Toussaint

Portavoz del CADTM internacional, responsable de la redacción del llamamiento internacional

La red internacional de sindicatos antifascistas

La CGIL ha contribuido activamente a la creación de una RED INTERNACIONAL DE SINDICATOS ANTIFASCISTAS, cuyo texto fundacional puede consultarse haciendo clic aquí. El texto fundacional también está disponible en la página web del CADTM. Se trata de una iniciativa muy positiva y el espacio de convergencia de la conferencia antifascista y antiimperialista de POA no supone una competencia para esta red internacional de sindicatos antifascistas. Tuvimos ocasión de reiterarlo en Argentina, de viva voz, los días 22 y 24 de marzo de 2026, durante importantes encuentros sindicales en los que participaron activamente, entre otros, la CGIL, las Comisiones Obreras y la CGT.

Manifiesto de la RED INTERNACIONAL DE SINDICATOS ANTIFASCISTAS.
Manifiesto de la RED INTERNACIONAL DE SINDICATOS ANTIFASCISTAS.

Otras negativas a firmar el llamamiento para reforzar la acción antifascista y antiimperialista

En Europa, la Red de Solidaridad con la Resistencia Ucraniana (RESU) se negó a firmar, pero, afortunadamente, envió una delegación a Porto Alegre. La negativa de la RESU se basa en que en el llamamiento no se denunciaba el imperialismo ruso, ni se mencionaba la condena de la invasión rusa de Ucrania. La RESU apoya el envío de armas a Ucrania, mientras que la CGIL de Italia se opone a ello. La RESU y la CGIL se negaron a firmar el llamamiento por razones casi opuestas, lo que ilustra la dificultad de construir una unidad amplia.

Otro sindicato se negó a firmar el llamamiento y a acudir a Porto Alegre por motivos distintos a los de la CGIL: se trata de Sud Solidaires en Francia. Sud Solidaires no ha explicado por escrito su negativa a firmar, pero parece que está relacionada con el hecho de que los partidos PT, PCdoB y PSOL desempeñaran un papel clave en la organización de la conferencia. Sin duda, también influyeron otras razones, como la solidaridad con la resistencia ucraniana.

En Argentina, el PTS (miembro del FIT-U) también se negó a firmar. El PO (miembro del FIT-U) fue más allá y llevó a cabo una campaña abierta contra la conferencia, además de criticar duramente al MST por haber firmado el llamamiento y por enviar una delegación a POA. En el caso del PTS y del PO, su negativa se basa, en particular, en el hecho de que la conferencia incluía al PT de Lula, que establece alianzas con sectores del gran capital.

¿Qué diferencias hay entre la conferencia antifa y antiimperialista de POA y el Foro Social Mundial?

Mientras que en el marco de los Foros Sociales Mundiales y sus homólogos a nivel continental no se admite a los partidos políticos como tales, en el presente caso, los partidos políticos, los movimientos sociales y las asociaciones ciudadanas están presentes juntos.

Además, no se trata solo de denunciar a la extrema derecha y las agresiones imperialistas, vengan de donde vengan, sino de intentar poner en marcha una iniciativa para intentar cambiar la situación. Ciertamente, es de forma modesta, ya que solo estamos al inicio del proceso, pero dado que la etapa de Porto Alegre es alentadora, deberíamos poder avanzar paso a paso. Esto implicará superar las divisiones que debilitan dramáticamente a la izquierda para hacer frente a la extrema derecha y a las políticas imperialistas y neocoloniales de las diferentes potencias.

¿Ha sido un éxito la conferencia de Porto Alegre? 

Sí, es un éxito. Conseguir reunir a más de 5 000 participantes (cifra real) en la marcha inaugural es un éxito. Convencer a participantes de más de 40 países para que acudieran sin apoyo financiero de las autoridades ni de grandes fundaciones es un éxito.

La única fundación extranjera que ha aportado apoyo financiero es la Fundación Rosa Luxemburg, que ha sufragado la interpretación de las 11 grandes conferencias plenarias.

Cabe precisar que el PT, el PCdoB y el PSOL están en la oposición en Porto Alegre y en el estado de Rio Grande do Sul. Es la derecha dura la que gobierna en la región. El gobierno de Lula no aportó financiación.

En los primeros Foros Sociales, la situación era diferente: el PT y sus aliados estaban en el gobierno en Rio Grande do Sul y en Porto Alegre. El apoyo de la revista mensual francesa Le Monde diplomatique y de sus numerosas ediciones nacionales fue muy importante para lograr una amplia repercusión desde la primera iniciativa. Y, sobre todo, el movimiento de oposición a la globalización capitalista neoliberal estaba en pleno crecimiento: los años noventa habían visto multiplicarse las movilizaciones en todos los rincones del planeta, los años 1999 y 2000 se habían caracterizado por enormes movilizaciones internacionales en Seattle, Washington, Bangkok, Seúl, Europa…   Impulsados por las movilizaciones, surgieron varios gobiernos progresistas en América Latina: Chávez en Venezuela (1999), Lula en Brasil (2003), Evo Morales en Bolivia (2005), Manuel Zelaya en Honduras (2006), Rafael Correa en Ecuador (2007), Lugo en Paraguay (2008).

Este clima de avance de las movilizaciones y del movimiento que se denominó altermundialista, por un otro mundo posible, se prolongó al menos hasta 2006-2007, y experimentó un resurgimiento en 2009-2012 con las movilizaciones que siguieron a la crisis financiera de 2008, la Primavera Árabe (2011) y los movimientos de los Indignados y de Occupy Wall Street (2011).

En 2026 no existe nada parecido. Vivimos el periodo más difícil de los últimos 40 años a escala mundial y, si nos limitamos a Europa, el más difícil desde la Segunda Guerra Mundial, con un avance de la extrema derecha sin precedentes en el viejo continente desde los años 30 y una nueva guerra a gran escala tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia.

En este contexto, reunir durante tres días a más de 3000 participantes, entre ellos muchos jóvenes muy combativos, para asistir a 11 conferencias plenarias y a 150 actividades autogestionadas, es un gran éxito. Hasta la última sesión plenaria incluida, celebrada la tarde del domingo 29 de marzo, las grandes salas estuvieron llenas.   

¿Cómo explicar las diferencias tan importantes en la percepción del imperialismo y de los imperialismos? 

Entre los obstáculos más importantes, hay que destacar las divergencias que existen en cuanto a cuáles son las agresiones imperialistas y cuáles son los imperialismos que hay que combatir. Voy a intentar dar una explicación que, pido disculpas de antemano, es esquemática, pero tiene la ventaja de ofrecer una perspectiva que rara vez se tiene en cuenta.

La percepción del imperialismo no es en absoluto la misma en diferentes lugares del planeta.  En América Latina, desde hace 120 años, solo el imperialismo de Estados Unidos ha agredido a los pueblos, las naciones y los países de la región, y las primeras agresiones de EE. UU. se remontan a dos siglos y quedaron codificadas en la doctrina Monroe de 1823 (véase:  https://www.cadtm.org/Hemisferio-occidental-Una-historia-de-los-Estados-Unidos-escrita-por-la-guerra ).

En Europa Central, las principales agresiones militares imperialistas o de otro tipo fueron perpetradas desde el siglo XIX  al siglo XX por el Imperio germánico, luego por la Alemania nazi, por el Imperio zarista ruso y posteriormente por la URSS en la época de Stalin (pacto germano-soviético con la ocupación de la mitad de Polonia y la anexión de los Estados bálticos) o en la era post-Stalin en el marco de las intervenciones del Pacto de Varsovia (Hungría 1956, Checoslovaquia 1968).

En África, las agresiones imperialistas y colonialistas fueron perpetradas desde el siglo XIX hasta el XXI por las potencias imperialistas europeas.

En Oriente Próximo, las agresiones imperialistas de los últimos 70 años (es decir, tras 1956 y la nacionalización del canal de Suez por Nasser, seguida de la intervención imperialista francesa, británica e israelí) fueron perpetradas por Israel, Estados Unidos y sus aliados.

En Asia Oriental, las agresiones imperialistas desde finales del siglo XIX hasta los años 1950 fueron perpetradas por el imperialismo japonés (así como por los imperialismos holandés en Indonesia y francés en Indochina) y posteriormente de forma sistemática por Estados Unidos, ya fuera en la guerra de Corea a principios de los años 50, en Indochina entre los años 1960 y 1975, o en el apoyo que Washington prestó a numerosas dictaduras de la región desde los años 1960 hasta finales de los años 1990.

Si no se tienen en cuenta estas diferencias, no se puede explicar por qué la izquierda antiimperialista adopta «hoy» posiciones muy diferentes de una gran región a otra del planeta, salvo, y afortunadamente, cuando se trata de denunciar el genocidio del pueblo palestino por parte del Gobierno israelí, que une a (casi) toda la izquierda antiimperialista.

Los antiimperialistas europeos deberían comprender por qué la Rusia de Putin no es percibida como una potencia imperialista amenazante de primer orden por la izquierda antiimperialista de América, del mismo modo que la izquierda antiimperialista de América debería comprender por qué la izquierda de Europa Central y de gran parte de Europa Occidental considera que la denuncia del imperialismo ruso es fundamental y no puede limitarse a la denuncia de Washington, de sus vasallos europeos y de la OTAN.

También hay que comprender por qué una parte importante de la izquierda antiimperialista africana, especialmente en África Occidental, considera prioritaria la lucha contra el imperialismo francés y no se moviliza (todavía) contra los acuerdos militares de algunos gobiernos de la región con la Rusia de Putin, considerados como un mal menor o un paso obligado en la lucha contra el terrorismo yihadista. 

Los debates atraviesan grandes redes de izquierda como La Vía Campesina: la visión y las posiciones respecto a la Rusia de Putin no son las mismas, ya se trate de organizaciones campesinas europeas o latinoamericanas. Es comprensible y el debate es necesario. Las diferencias de sensibilidad y posicionamiento afectan también a ATTAC o a la red internacional CADTM.

Las diferencias de postura frente a las políticas o agresiones imperialistas no dependen únicamente del lugar donde se vive y se lucha, sino que también remiten a las diferencias de marco teórico de las distintas corrientes políticas: comunista pro-Moscú del periodo anterior a la implosión de la URSS en el siglo XX, o maoísta pro-chino, o trotskista, o castrista, o eurocomunista… Estas diferencias marcan a las antiguas generaciones militantes y siguen influyendo en las generaciones jóvenes.

Hay que superar o abandonar la orientación según la cual se puede apoyar a una gran potencia o a un régimen por ser enemigo del enemigo principal, postura a menudo denominada «campista».

Por otra parte, en el caso de la Rusia de Putin, no está en absoluto demostrado que, en este momento, sea realmente el enemigo de la administración de Trump y viceversa, como muestro en el artículo “Trump, Putin y Ucrania: hacia un reparto de zonas de influencia en detrimento de los pueblos”.

También hay que abandonar la postura según la cual no solo hay que defender a un país soberano frente a una agresión imperialista (lo cual es indiscutible), sino también a su régimen político, incluso cuando este reprime las luchas de las clases populares, como es el caso del régimen iraní, por citar solo un ejemplo.

También hay que abandonar la idea de que la Rusia de Putin sea, en cierto modo, la heredera o la continuación de la revolución rusa de 1917. La Rusia dirigida por Putin (que es un anticomunista notorio) es una potencia capitalista imperialista de segundo orden que busca fortalecerse mediante la guerra y la conquista territorial.

La China actual tiene características diferentes a las de Rusia, eso es evidente. Es una potencia capitalista imperialista emergente que no ha recurrido a agresiones militares para alcanzar sus objetivos. Al contrario de lo que algunos quieren creer, no está construyendo el socialismo a su manera. Se ha integrado con gran éxito en el sistema capitalista globalizado y está en vías de convertirse en la primera potencia económica mundial. Es un pilar del sistema capitalista mundial. 

Para actuar juntos desde una perspectiva antiimperialista, no es obligatorio estar de acuerdo en la caracterización de Rusia o de China, siempre y cuando se esté de acuerdo en tareas concretas de solidaridad. Es evidente que resulta muy difícil lograrlo en temas tan delicados como la invasión de Ucrania y la guerra que allí se libra. 

Es muy importante adoptar una política internacionalista coherente y luchar contra todas las agresiones imperialistas o neocoloniales, sea cual sea su origen. Hay que construir desde abajo una solidaridad entre los pueblos para reforzar la resistencia al auge del neofascismo y al aumento de las agresiones imperialistas, vengan de donde vengan.

¿Qué respondes a las críticas al llamamiento internacional según las cuales no es posible firmarlo porque no se denuncia la invasión de Ucrania por parte de Rusia?

El llamamiento invita claramente a combatir la agresión imperialista y colonial, sea cual sea su origen; y a apoyar la lucha de los pueblos que se resisten a ella, incluso con las armas en la mano cuando sea necesario.

No se menciona a Trump ni a Putin, ni a otros imperialismos.  Solo se menciona «el caso de Palestina», (que) «toma la forma de un genocidio orquestado por el Estado de Israel, con la complicidad de sus aliados imperialistas».

Las agresiones imperialistas o subimperialistas son numerosas. Están todas las perpetradas por Estados Unidos e Israel, las de Rusia, en particular contra Ucrania, las de los Emiratos Árabes Unidos, en particular la que apoya a las RSF en Sudán, responsables de crímenes de guerra masivos y de crímenes contra la humanidad, las de diferentes potencias en el este de la República Democrática del Congo, la de Turquía contra los kurdos en el norte de Siria, y esta lista no es exhaustiva.

Si se hubiera mencionado la agresión imperialista rusa contra Ucrania, es evidente que gran parte de las fuerzas de izquierda latinoamericanas, norteamericanas, así como algunas fuerzas de izquierda europeas o asiáticas, se habrían negado a firmar. El PT, el PCdoB, una parte importante del PSOL, el Movimiento de los Sin Tierra, la CUT de Brasil, los PC latinoamericanos y varios sindicatos que han firmado, autores como Vishay Prashad de la India, no habrían firmado.

Preferimos proponer a la firma un llamamiento que muchas fuerzas pudieran firmar y que contuviera la frase citada anteriormente, que llama a combatir «toda agresión imperialista y colonial, sea cual sea su origen», y que precisa incluso con las armas en la mano cuando sea necesario.

Quienes, en Europa y en América del Norte, afirman que era imprescindible denunciar el imperialismo ruso y la invasión de Ucrania en el texto del llamamiento deberían hacer el esfuerzo de reflexionar sobre lo que motivó la decisión que asumimos: permitir reunir un gran número de firmas de personas y movimientos de izquierda y favorecer una amplia participación en la conferencia de Porto Alegre para que allí se desarrollen debates, para que unos y otros puedan escuchar puntos de vista diferentes.

También cabe esperar que quienes critican duramente el llamamiento y la conferencia de Porto Alegre se pongan manos a la obra e inviertan fuerzas y energía para organizar en Europa un gran encuentro unitario antifascista y antiimperialista que reúna a movimientos y activistas de Europa del Este, de Europa Central, de Europa Occidental y del Mediterráneo. 

¿Ha sido objeto de ataques públicos el llamamiento internacional?

La extrema derecha italiana ha puesto en el punto de mira el llamamiento internacional y, en particular, a tres personalidades italianas que lo habían firmado. El medio de comunicación que lanzó el ataque el 17 de febrero de 2026 se llama Il Primato Nazionale. Es un actor clave de la «guerra cultural» que libra la derecha radical en Italia. Su importancia reside menos en sus cifras de venta que en su función ideológica. Constituye una referencia tanto para el partido de la jefa del Gobierno, Giorgia Meloni (Fratelli d’Italia), como para la Lega de Matteo Salvini, viceprimer ministro. Il Primato Nazionale es el órgano de prensa oficial de CasaPound Italia, un movimiento político neofascista que se autodefine como los «fascistas del tercer milenio». A continuación, la primera mitad del artículo en cuestión, que publicamos sin realizar ninguna modificación. Este artículo denuncia el llamamiento, a sus firmantes italianos y la creación de una nueva internacional roja en Porto Alegre:

«De las palabras a las «acciones concretas»: el manifiesto antifascista firmado por Ilaria Salis y Mimmo Lucano

«Tras la muerte de Quentin Deranque en Lyon, el «Llamamiento internacional antifascista y antiimperialista», firmado entre otros por Ilaria Salis, Mimmo Lucano y Eliana Como, ya no puede leerse como un simple documento. Debe analizarse por lo que es: un manifiesto político global que llama a una convergencia organizada contra un enemigo definido en términos absolutos y que legitima una movilización sin fronteras.

El manifiesto antifascista para las «acciones concretas»

El llamamiento, publicado el 12 de febrero de 2026 y difundido por el Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM), describe un avance planetario de la «extrema derecha» unida por una serie de elementos: desmantelamiento de los derechos laborales, políticas migratorias restrictivas, aumento del gasto militar, represión, vigilancia, austeridad. El marco es el de un conflicto global entre el capital y los pueblos, entre el imperialismo y la resistencia. Hasta aquí, nos encontramos ante una narrativa ideológica coherente con la tradición de la izquierda radical internacional.

Sin embargo, el punto políticamente más relevante está en otra parte. El texto no se limita a un análisis o a una denuncia. Invoca explícitamente la necesidad de «acordar acciones concretas» y de apoyar «la lucha de los pueblos que resisten, incluso cuando se ven obligados a tomar las armas». No se trata de una fórmula neutra. Es un pasaje que abre la vía a una legitimación política de la violencia como herramienta de lucha, siempre que se inscriba en el marco del antifascismo y el antiimperialismo.

Entre los primeros firmantes figuran nombres de peso de la izquierda global como Jean-Luc Mélenchon, Jeremy Corbyn, Yanis Varoufakis y Annie Ernaux. Pero junto a estas figuras también se encuentran representantes italianos que actualmente ocupan cargos institucionales: Ilaria Salis y Mimmo Lucano, eurodiputados de la Alianza de los Verdes y la Izquierda, y Eliana Como, miembro de la Asamblea Nacional de la CGIL. No se trata de militantes marginales, sino de representantes con responsabilidades públicas.

En Porto Alegre, la nueva Internacional Roja

El documento insiste en la necesidad de una coordinación internacional contra la «agresión imperialista», cita explícitamente a Palestina como ejemplo de situación colonial y termina con una cita del Che Guevara. La conferencia prevista en Porto Alegre se presenta como una etapa en un largo camino de movilización unitaria y permanente.”

Dejamos aquí la reproducción de este artículo, que muestra hasta qué punto es crucial la iniciativa del llamamiento internacional. De hecho, mientras se ha puesto en marcha una internacional neofascista, ya era hora de reaccionar. Al reaccionar ante la amenaza fascista, se corre el riesgo de exponerse a la violencia verbal o física de los neofascistas, ya que estos no se limitan a publicar artículos del tipo del reproducido más arriba, sino que también pasan a la acción. Así lo denunció ante la justicia italiana la exdiputada europea italiana Eleonora Forenza, miembro del partido Rifondazione Comunista. Ocupó un escaño en el Parlamento Europeo de 2014 a 2019 en el grupo de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE/NGL). Durante una manifestación antirracista en Bari, en el sur de Italia, el 21 de septiembre de 2018, Eleonora Forenza, su asistente Antonio Perillo y otros activistas fueron violentamente agredidos por miembros de la organización de extrema derecha CasaPound, que publica Il Primato Nazionale. Su asistente resultó gravemente herido (traumatismo craneal). Eleonora Forenza se constituyó en parte civil en el juicio posterior. En primera instancia, varios miembros de CasaPound fueron condenados no solo por la agresión, sino también por «reconstitución del partido fascista» (una importante primicia judicial en Italia). Denuncia regularmente la lentitud de la justicia italiana, ya que el veredicto de primera instancia se dictó varios años después de los hechos.

Valientemente, Eleonora Forenza firmó el llamamiento internacional (véase su nombre en la tercera lista de firmantes publicada el 20 de marzo de 2026 tras la publicación del artículo que denunciaba a otros tres firmantes del llamamiento.

Vale la pena decir unas palabras sobre los dos eurodiputados firmantes del llamamiento internacional que han sido denunciados por los neofascistas de Casa Pound: Domenico Lucano, alcalde de Riace en Calabria, fue perseguido por el sistema judicial italiano y por el ministro del Interior de extrema derecha, Salvini, por su política humanista de acogida de migrantes y refugiados. Fue injustamente condenado a 13 años de prisión antes de ganar su recurso tras una larga batalla legal y gracias a un movimiento de solidaridad a su favor. Posteriormente, en junio de 2024, fue elegido miembro del Parlamento Europeo (grupo de izquierda The Left).

Ilaria Salis, activista antifascista, acusada de violencia contra neonazis que se manifestaban en Budapest, había sido encarcelada en Hungría en condiciones degradantes (compareció ante el tribunal encadenada de pies y manos) antes de ser puesta en libertad en junio de 2024 gracias a su elección como eurodiputada por la Alianza de los Verdes y la Izquierda (AVS), incorporándose posteriormente al grupo The Left. En 2025, un procedimiento oficial iniciado por el Gobierno de Viktor Orbán para levantar la inmunidad parlamentaria de Ilaria Salis dio lugar a una votación muy reñida en el Parlamento Europeo. Las autoridades húngaras deseaban reanudar el proceso contra ella por la presunta agresión a militantes neofascistas en Budapest en 2023. La votación decisiva sobre el levantamiento de la inmunidad parlamentaria de Ilaria Salis tuvo lugar el 7 de octubre de 2025, durante la sesión plenaria del Parlamento Europeo en Estrasburgo. A continuación se detallan los resultados y las posiciones políticas en esta votación, que se decidió por un solo voto: En contra de la suspensión de la inmunidad (apoyo a Salis): 306 votos; a favor de la suspensión de la inmunidad (solicitud de Hungría): 305 votos.  La mayoría del Partido Popular Europeo (derecha clásica) y los tres grupos parlamentarios de extrema derecha del Parlamento Europeo han votado a favor del levantamiento de la inmunidad, se trata de  los Patriotas por Europa (grupo de Orbán y del RN), del ECR (Fratelli d’Italia de Meloni) y del ESN (Europa de las Naciones Soberanas, liderado por la AfD neofascista alemana).  Los eurodiputados italianos que apoyan al gobierno de Giorgia Meloni (Fratelli d’Italia Lega) votaron firmemente a favor del levantamiento de la inmunidad, calificando el resultado de «vergüenza para Europa».

Ilaria Salis reaccionó de inmediato declarando que no se trataba solo de una victoria personal, sino de una victoria para «el antifascismo europeo». Aprovechó su tribuna en el Parlamento para convertirse en portavoz de los presos políticos y los activistas antifascistas en Europa. Multiplicó sus intervenciones sobre: las condiciones carcelarias en Europa; el auge de los movimientos neofascistas; el derecho a la vivienda (tema en el que también es activa en Italia). Su apoyo al llamamiento internacional antifascista y antiimperialista lanzado por el CADTM y a la conferencia de Porto Alegre forma parte de su lucha, lo que le ha valido amenazas por parte de la extrema derecha.

Otros firmantes del llamamiento internacional también son objeto de múltiples amenazas y acciones judiciales contra su lucha, entre ellos la eurodiputada Rima Hassan y el diputado de la Asamblea Nacional Raphael Arnault, ambos de La France Insoumise.

Rima Hassan es objeto de acoso judicial y mediático, en particular al ser acusada injustamente de «apología del terrorismo» (lo que conlleva una pena de hasta 7 años de prisión), cuando en realidad lo que hace es afirmar su apoyo activo al pueblo palestino. El acoso judicial más reciente se remonta al jueves 2 de abril de 2026, cuando fue detenida en París.

Tras la muerte de Quentin Deranque, un militante fascista que falleció a causa de las heridas sufridas tras una pelea con antifascistas en Lyon, el 14 de febrero de 2026, Raphaël Arnault recibió numerosas amenazas de muerte y sufrió acoso mediático, a pesar de que no tuvo nada que ver con dicha muerte.

¿Se pudieron expresar los puntos de vista diferentes, incluso divergentes, sobre las agresiones imperialistas durante la conferencia de Porto Alegre? 

Sí, es innegable. En sus intervenciones en el pleno, Rafael Bernabe, de Democracia Socialista (Puerto Rico); Sushovan Dhar, del CADTM (India); Roberto Robaina, presidente del PSOL de Porto Alegre (Brasil); Penny Duggan, de la dirección de la IV Internacional (Francia), y Patricia Pol, de ATTAC Francia, condenaron muy claramente la invasión rusa de Ucrania. Varios de ellos expresaron su oposición a la agresión contra Irán, al tiempo que reafirmaban su oposición al régimen teocrático iraní y su apoyo a las protestas. Estas intervenciones fueron mucho más numerosas que las que justificaron la invasión rusa.  Durante la sesión plenaria en la que Rafael Bernabe (Puerto Rico), Sushovan Dhar, del CADTM, y Patricia Pol, de ATTAC Francia, condenaron la invasión rusa, un solo comentarista (Batista, de la sección brasileña de la Internacional Antifa creada en Caracas en septiembre de 2024) la defendió.

En cuanto a Irán, durante esa sesión plenaria, un imán iraní afincado en Brasil salió en defensa del régimen político iraní y del ayatolá Jomeini. Creo que su invitación no fue bienvenida. Pero es importante destacar que Rafael Bernabe (Puerto Rico) y Sushovan Dhar, del CADTM, habían criticado claramente al régimen iraní al tiempo que condenaban la agresión de Washington y Tel Aviv contra Irán.

Entre los talleres, hubo uno dedicado a la solidaridad con los presos políticos rusos, entre ellos Boris Kagarlitsky. Tomaron la palabra André Frappier, Mikhaïl Lobanov y Ksenia, la hija de Boris. Otro taller, al que asistió un número significativo de participantes, fue organizado por miembros de la Red Europea de Solidaridad con la Resistencia Ucraniana (RESU) con 2 sindicalistas ucranianos. Uno de los miembros de la red RESU, Alfons Bech, activo en la conferencia de Porto Alegre, escribió lo siguiente sobre la participación de los compañeros ucranianos: «Desde este punto de vista, la participación de los compañeros fue un hecho claramente positivo. Además de nuestro taller, que contó con una gran asistencia, el camarada Vasyl intervino en otro taller en el que Eric Toussaint le pidió que tomara la palabra. Aunque no se les concedió la palabra en las sesiones plenarias, la presencia de los compañeros ucranianos, al igual que la de los opositores socialistas rusos, fue destacada por miembros del MES, en particular durante la clausura final de la conferencia a cargo de Roberto Robaina. También pudieron mantener conversaciones con militantes de Brasil y de otros países. Además, concedieron entrevistas y grabaron vídeos que se están difundiendo entre las organizaciones de izquierda.

La pluralidad de posiciones y su libre expresión es una condición sine qua non para el éxito del fortalecimiento de la acción antifascista y antiimperialista. Entre los movimientos de izquierda, la capacidad de escuchar puntos de vista con los que no se está de acuerdo es una condición necesaria para construir puntos de consenso que permitan llevar a cabo acciones conjuntas.

En cuanto al antifascismo, ¿qué debate existe?

En cuanto al debate sobre el antifascismo, no hay espacio en este artículo para abordar el tema en detalle, pero hay un punto que parece muy útil destacar.  El auge de la extrema derecha no se explica únicamente por los efectos de 40 años de política neoliberal que han provocado el empobrecimiento y la precarización de sectores importantes de las clases populares, así como de ciertos sectores de las llamadas clases medias. El auge de la extrema derecha no se explica únicamente por el papel de los grandes medios de comunicación que le son favorables. Es evidente que una de las causas del auge de la extrema derecha y de su influencia sobre una parte de las clases populares es el resultado de las insatisfacciones y desilusiones causadas por las políticas llevadas a cabo por los gobiernos denominados progresistas en Sudamérica o socialdemócratas en Europa. Esto es lo que señalé en mi intervención en la primera sesión plenaria de la conferencia de Porto Alegre el 27 de marzo, aludiendo a las políticas de los gobiernos de Lula y Dilma Rousseff entre 2003 y 2013 o a las desilusiones generadas por la política llevada a cabo por el gobierno del presidente Alberto Fernández en Argentina de 2019 a 2023. Lo mismo ocurre en Europa con la política llevada a cabo por gobiernos como el del «socialista» François Hollande en Francia, los socialistas en Portugal, los socialdemócratas en Alemania o Syriza en Grecia. También podemos citar la de Biden en Estados Unidos.

Entonces, ¿hay que proponer o no, ante el peligro neofascista, una alianza que los incluya? Es una de las grandes preguntas que hay que responder y que divide profundamente a las fuerzas antifascistas. ¿Hizo bien o no La France Insoumise al proponer el Nuevo Frente Popular en junio de 2024 incluyendo al PS? Creo que sí, porque el programa propuesto, sin ser anticapitalista, supuso una ruptura real con respecto a la gestión de Hollande y la de Macron y suscitó un entusiasmo genuino. En resumen, la cuestión del alcance de las alianzas es una de las cuestiones que hay que debatir y resolver teniendo en cuenta las lecciones que nos ha legado la historia de los años treinta en Europa. Está claro que la alianza  construida entre el PT, el PCdoB y el PSOL es una respuesta necesaria en la lucha contra el peligro de un regreso de la extrema derecha a la presidencia de Brasil en octubre de 2026, pero eso no pone fin al debate sobre la política concreta que hay que llevar a cabo para forzar un cambio real en contra de los intereses del gran  capital.

¿Qué otros temas deben abordarse?

Son numerosas y de vital importancia: la necesidad de un programa ecosocialista revolucionario; la dimensión feminista y LGBTQIA+ en la lucha antifascista y antiimperialista; el papel fundamental de los pueblos indígenas; las luchas contra las deudas ilegítimas; y muchos otros temas.

¿Qué valoración se puede hacer de la declaración final?

La declaración final es útil porque analiza de forma clara y sintética el peligro fascista actual, así como el aumento de las agresiones imperialistas. El texto afirma: «Luchamos contra todos los imperialismos y apoyamos la lucha de los pueblos por su autodeterminación, por todos los medios necesarios.» La declaración insiste en la necesidad de la unidad a pesar de las diferencias: «Las fuerzas que combaten el ascenso de la extrema derecha son diversas y presentan diferentes análisis, estrategias, tácticas, programas y políticas de alianza. La experiencia nos enseña que, al tiempo que reconocemos estas diferencias, es esencial articular una lucha unitaria contra nuestros enemigos».

El texto hace un llamamiento a combatir las agresiones imperialistas y coloniales, sea cual sea su origen; a luchar por el fin de la OTAN; y a apoyar la lucha de los pueblos y los gobiernos que resisten.

La declaración afirma que «es urgente compartir análisis, reforzar los lazos y llevar a cabo acciones concretas». «La Conferencia Antifascista por la Soberanía de los Pueblos se compromete a continuar la lucha sin descanso y a constituir un espacio de construcción de unidades frente al auge de la extrema derecha y las agresiones imperialistas. Ante la barbarie, enarbolamos la bandera de la solidaridad internacional, de la lucha de los pueblos y de un futuro socialista, ecológico, democrático, feminista y antirracista».

La declaración final permitió armonizar las agendas e insistir en la importancia de la movilización de cara a las próximas citas internacionales, entre las que destacan:

• Los Encuentros Ecosocialistas Internacionales en Bruselas (15-17 de mayo 2026),

• La contracumbre frente al G7 en Suiza y Francia (mediados de junio 2026),

• La Cumbre contra la a OTAN en Turquía (julio de 2026),

• El Foro Social Mundial en Cotonú, Benín (4-8 de agosto 2026).

Se ha reafirmado la voluntad de convocar encuentros antifascistas y antiimperialistas a nivel de grandes regiones con la programación de un encuentro en Argentina y otro para América del Norte y el Caribe, que probablemente se celebrará en México. También hay un acuerdo para volver a convocar una conferencia internacional en Porto Alegre.

En la declaración falta una referencia a la resistencia del pueblo ucraniano frente a la invasión imperialista rusa. La frase sobre la que, en las últimas horas previas a la lectura de la declaración final, los organizadores locales no lograron alcanzar un consenso fue la siguiente: «Defensa de un proceso de paz en Ucrania que elimine las causas profundas del conflicto, establezca garantías de seguridad para todas las partes y respete la autodeterminación y la voluntad soberana de las poblaciones afectadas por la guerra». Cabe preguntarse si, a pesar de todo, no habría sido mejor adoptar esta fórmula en lugar de no incluir nada sobre Ucrania en la declaración final.

Lo que también es evidente es que en el futuro habrá que encontrar un proceso transparente y eficaz para adoptar la declaración final durante la próxima conferencia. No será fácil, pero es muy importante. A fin de cuentas, a pesar de las limitaciones de la declaración final, esta resulta útil. 

¿Qué posición internacionalista adoptar?

La cuestión esencial para nosotros, como revolucionarios y como internacionalistas, es la siguiente: ¿de qué lado nos situamos? Nuestra respuesta es clara. Estamos del lado de los pueblos, contra los objetivos del Gran Capital y los enfrentamientos entre las grandes potencias y los diferentes imperialismos.

En concreto, esto significa que apoyamos a los militantes y militantes que, en Rusia y en Ucrania, se oponen a la guerra que libra Rusia en Ucrania. Afirmar esto debe ir de la mano de la crítica a la política neoliberal y nacionalista chovinista del gobierno de derecha de V. Zelensky, con la denuncia de la OTAN y de las pretensiones imperialistas de Trump y de los europeos sobre Ucrania.

Apoyamos a los trabajadores y trabajadoras, a los estudiantes y a los movimientos sociales de China que luchan por sus derechos, por la mejora de sus condiciones de vida y por más libertades políticas.

También apoyamos a los trabajadores y a las masas populares de Estados Unidos que luchan contra las políticas de Trump.

Defendemos la soberanía de los países del hemisferio occidental y de otras partes del mundo frente a la estrategia agresiva de dominación de Estados Unidos. Estamos del lado de los pueblos en su lucha por el derecho a la autodeterminación y por el ejercicio de su soberanía sobre sus recursos naturales. Nos oponemos a todas las agresiones imperialistas y colonialistas, sea cual sea su origen.

En Europa, nos oponemos a la política imperialista y neocolonial de nuestros gobernantes y denunciamos su complicidad con el gobierno neofascista de Netanyahu, que está cometiendo un genocidio contra el pueblo palestino. Nos oponemos a las políticas inhumanas que practican la mayoría de los gobiernos del planeta hacia las personas migrantes y los solicitantes de asilo. Apoyamos todas las actividades de solidaridad internacionalista.

Defendemos una perspectiva auténticamente internacionalista. Elegimos el bando de los pueblos contra sus opresores. Nos comprometemos activamente con otras fuerzas políticas y sociales en la continuación de los esfuerzos que permitieron la realización y el éxito de la conferencia antifascista y antiimperialista de Porto Alegre en Brasil (26-29 de marzo de 2026). Seguimos recogiendo firmas para el Llamamiento internacional al refuerzo de la acción antifascista y antiimperialista. Y firmamos, como red internacional CADTM, la declaración final de la conferencia de Porto Alegre.

Conclusión

Si bien las divergencias sobre la naturaleza de los distintos imperialismos y el legado del siglo XX siguen fragmentando a la izquierda, la urgencia dictada por el auge coordinado de los neofascismos y las agresiones imperialistas ha forzado una convergencia sin precedentes. El éxito de este encuentro no se medirá por la unanimidad de sus declaraciones, sino por su capacidad para transformar esta «unidad de acción» en una resistencia concreta y duradera. En definitiva, la conferencia de Porto Alegre 2026 marca una etapa significativa en la reconstrucción de un internacionalismo combativo, capaz de unir más allá de las divergencias reales que atraviesan a las fuerzas de izquierda a escala mundial. Su éxito se debe tanto a la amplitud de la movilización como a la capacidad de abrir espacios de debate y convergencia en un período defensivo. Pero los obstáculos encontrados demuestran que nada está ganado. La dinámica iniciada en Porto Alegre solo podrá consolidarse mediante una profundización de los debates, una clarificación de las posiciones y, sobre todo, mediante la multiplicación de iniciativas concretas, arraigadas en las luchas. Más que un logro, esta conferencia constituye así un punto de partida: el de un proceso largo, incierto pero necesario para reconstruir una solidaridad internacionalista a la altura de los retos que plantean el auge del neofascismo y las rivalidades imperialistas.

Fuente: Sin Permiso

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *