
Por Eduardo García
Analista internacional. Politólogo y máster en Relaciones Internacionales. Periodista en Descifrando la Guerra.
Roberto Sánchez, candidato presidencial de Juntos por el Perú, ha superado el 12% de los votos en la fragmentada primera vuelta de las elecciones peruanas, y debería competir el 7 de junio contra Keiko Fujimori en el ballotage

Sánchez remontó tras algunos días la distancia inicial que había logrado Rafael López Aliaga, candidato de Renovación Popular, como consecuencia del particular sistema de recuento peruano, que escruta inicialmente regiones como Lima o Callao, pero se retrasa en el conteo de otras como Cusco o Ayacucho.
López Aliaga amenazó al presidente de la Junta Nacional Electoral, advirtiendo de que podría alentar una “insurgencia” si no se declaraban nulos los comicios electorales. Sin embargo, el proceso continuó y el resultado preliminar de la primera vuelta ha contrastado con las encuestas, que anticipaban un ballotage entre Fujimori y Aliaga.
En un escenario en el que la izquierda tenga un candidato en segunda vuelta, es esperable un cierre de filas desde el centro hasta la extrema derecha tras la figura de Keiko Fujimori.
Quién es Roberto Sánchez
Ciertamente, Roberto Sánchez está lejos de ser la apuesta de los sectores históricamente dominantes en la política y la economía peruana. Por el contrario, Keiko, hija de Alberto Fujimori y ex primera dama del país andino, continúa siendo la candidata que de forma más orgánica representa esos intereses.
La líder de Fuerza Popular afronta su cuarto ballotage consecutivo, habiendo participado –sin éxito– en 2011, 2016 y 2021. El último lo perdió contra Pedro Castillo –destituido por el Congreso en diciembre de 2022 y sucedido por Dina Boluarte–, referente político de quien probablemente será su rival en esta nueva segunda vuelta.

Sánchez no estaba en las quinielas inicialmente, aunque el apoyo del “castillismo” anticipaba que podría dar una sorpresa, en particular considerando los bajísimos rangos que dan acceso al ballotage en un sistema político tan fragmentado como el peruano. Sin ir más lejos, Fujimori apenas ha obtenido un 17%, suficiente para situarse en una primera posición holgada.

El líder de Juntos por el Perú ha prometido impulsar una Asamblea Constituyente en el caso de ser elegido presidente, nacionalizar recursos naturales, reformar el sistema fiscal para dotarle de progresividad y tratar de reducir la brecha entre los principales enclaves urbanos de Perú y el entorno rural. A su vez, ha insistido en su deseo de reformar el papel del Congreso en el sistema político.
Ubicado dentro de la diversa izquierda peruana, Sánchez ha buscado engrosar las filas y los apoyos de su candidatura uniendo los restos del progresismo y de las luchas campesinas en el país, apelando a lo que un día fue una suerte de bloque histórico en torno al liderazgo de Pedro Castillo.
Aunque Juntos por el Perú fue fundado en 2017, han sido las elecciones de 2026 las que le han hecho irrumpir con una fuerza significativa. Al resultado obtenido por Roberto Sánchez en las presidenciales ha de sumarse unos números francamente competitivos en las legislativas, que apuntan a consolidarle como el segundo bloque en número de escaños en un Congreso tan fragmentado como de costumbre.
Tras la destitución de Pedro Castillo, Juntos por el Perú fue convirtiéndose en la principal plataforma de apoyo al expresidente, quien fundó el partido Todo con el Pueblo, que hoy integra Juntos por el Perú de la mano del sector de Sánchez y de la Alianza Nacional de Trabajadores, Agricultores, Universitarios, Reservistas y Obreros (ANTAURO).
¿El candidato de Pedro Castillo?
Sánchez ha emergido en los comicios como representante informal del “castillismo”, tras haber defendido públicamente al expresidente. El candidato de Juntos por el Perú ha reiterado que la destitución de Castillo fue parte de un proceso de “oposición tenaz” y “obstruccionismo absoluto a su gobierno” y lo ha calificado en varias ocasiones como un complot golpista.

Tal es su apoyo que Roberto Sánchez ha portado durante la campaña el sombrero que caracterizó a Castillo a lo largo de su mandato. Además, ha prometido que le liberará de prisión si es elegido presidente.
El líder de Juntos por el Perú, que obtuvo el apoyo directo de Pedro Castillo, fue ministro de Comercio Exterior y Turismo durante el breve gobierno del expresidente, y ha sido diputado desde 2021 hasta la actualidad.
Sánchez ha logrado capitalizar el voto rural y ha conseguido movilizar al electorado castillista y a segmentos de la izquierda peruana, si bien el escepticismo general sobre el sistema político persiste.
Una eventual victoria de Roberto Sánchez en la segunda vuelta contra Keiko Fujimori no garantizaría en ningún caso que la izquierda pueda impulsar desde el poder ejecutivo su agenda política.
Por el contrario, el sobredimensionado peso del poder legislativo peruano, junto al perfil ideológico de amplios sectores del Congreso, pondrían en jaque desde el primer momento la viabilidad de su mandato. Nada asegura a Sánchez no correr la misma suerte que Pedro Castillo.
Fuente: Descifrando la Guerra

Deja una respuesta