
Por Pedro Castrillo
Política y cultura, desde Italia y desde abajo.
Un homicidio a plena luz del día conmueve a las comunidades migrantes de Italia. El Gobierno de Giorgia Meloni ha apuntalado recientemente la impunidad para agentes involucrados en hechos de estas características

Según han informado distintos medios citando a los familiares, Fakir sufría de asma, una enfermedad que provoca ataques que dificultan la respiración, desencadenados, entre otras cosas, por “factores emocionales”.
Según las reconstrucciones que se han difundido hasta el momento, los agentes, junto a personal sanitario de la Cruz Roja, acudieron al lugar tras una llamada de algunos vecinos. Cuando llegaron, utilizaron el espray de pimienta contra Fakir por el supuesto estado de agitación en que este se encontraba. Lo que ocurrió poco después, la actuación de la policía y la reacción de la víctima, puede observarse en un vídeo grabado desde un edificio aledaño por personas anónimas y ampliamente difundido en redes.
Tras conocerse la muerte de Fakir a manos de la policía, desde distintos espacios boloñeses se convocó inmediatamente una manifestación de protesta. Unas trescientas personas acudieron a la llamada y atravesaron las calles de la capital emiliano-romañola pidiendo “justicia para Abderrahim”.
Por su parte, el sindicato de base SI Cobas, al que Fakir ha estado afiliado, proclamaba una huelga regional de 24 horas en el sector privado a partir de las diez de la noche. En un breve comunicado, el sindicato compartía la noticia y el anuncio del paro: “Compañeros, el vídeo muestra la brutalidad de la policía italiana contra un obrero en Bolonia. Igual que en Estados Unidos, los policías, sin piedad, han matado a Abderrahim Fakir, un exafiliado a nuestro sindicato. […] Pedimos a todos los compañeros de otros lugares de trabajo fuera de Bolonia que participen, para que la denuncia del asesinato de nuestro compañero sea lo más amplia posible”.

El cuerpo de Fakir ha sido puesto a disposición judicial para realizar las investigaciones médico-legales que deberían aclarar las causas de su muerte. Según un comunicado de la Cuestura de Bolonia (delegación del gobierno en ámbito policial), los agentes “intervinieron bajo petición de algunos residentes, que habían alertado de la presencia de una persona encolerizada”. Esta mañana, los grandes periódicos daban la noticia abundando en esa gramática exculpatoria y con titulares calcados: “Un hombre muere durante una intervención de la policía”. A preguntas de los medios, la hermana de Fakir ha respondido: “Pido justicia. Si uno está nervioso, tienes que calmarlo, no matarlo bajo el sol”.
Sigue sin estar totalmente claro qué ocurrió en los minutos anteriores al vídeo difundido en redes. A este respecto, la misma Cuestura ha declarado que “las imágenes de las cámaras corporales de los agentes grabaron la operación y serán puestas a disposición de las autoridades judiciales”. No obstante, considerando las dinámicas habituales en estos casos, no es probable que dichas imágenes lleguen a publicarse.
Desde los partidos políticos, las declaraciones han sido las esperadas. El alcalde de Bolonia por el Partido Democrático, Matteo Lepore, ha evitado cualquier tipo de denuncia, llamando a la ciudadanía boloñesa a reunirse en la Plaza de Neptuno “para estar cerca de la comunidad del barrio Pilastro en un momento tan doloroso”. Otros miembros del principal partido de la oposición italiana han pedido que se aclaren las circunstancias de la muerte. Por otro lado, el diputado de Hermanos de Italia Galeazzo Bignami, partido mayoritario del gobierno de coalición, ha declarado que la intervención de los agentes “se llevó a cabo con profesionalidad”.
Los agentes involucrados estrenan el nuevo “escudo penal”
La Fiscalía de Bolonia ha abierto una investigación judicial para “aclarar las causas del fallecimiento” de Fakir. En la nota de prensa, la institución judicial informaba además de que “[tomará] en consideración el desarrollo de los hechos al completo (de mayor extensión respecto al vídeo que se ha difundido en redes, registrado no obstante por esta oficina), y de la intervención tanto de los agentes como del personal sanitario”.
Este caso es el primero en que se aplica el llamado “escudo penal”, una nueva norma según la cual los agentes no son registrados formalmente como “imputados”, sino en calidad de “sujetos a los que se les atribuyen hechos delictivos cometidos en presencia de una causa de justificación”. Según la nueva ley, ejemplos de justificaciones podrían ser la “legítima defensa” o el “cumplimiento del deber”. Se añade así al proceso judicial —solo para algunas categorías protegidas— una fase preliminar de “verificación”, esto es, una protección especial ante posibles responsabilidades penales.
La norma es solo una de las novedades legales que conforman la amplia reforma que el gobierno encabezado por Giorgia Meloni está llevando a cabo en materia de “seguridad”. Las políticas cada vez más represivas de la coalición posfascista apuntan, con pocos escrúpulos, al sometimiento de cualquier tipo de oposición política y cultural organizada desde abajo —favoreciendo y apoyando, como es lógico, a las instituciones estatales que poseen el monopolio legal de la violencia.
Fuente: El Salto

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