
Periodista y activista que escribe sobre justicia social.

Tras una madrugada al raso y luego plantando un muro humano en la puerta del bloque de Maricarmen, esta vez las vecinas no pudieron evitar el desahucio de Maricarmen, una octogenaria que desde hoy se queda en la calle

La histórica presión vecinal y sindical de este miércoles a primera hora —más de 400 personas— no ha logrado impedir que el cuarto intento de desalojo de Maricarmen terminase en el desahucio de esta vecina de 87 años del barrio de Retiro que se queda en la calle sin alternativa habitacional.

A través de un despliegue policial desproporcionado que ha comenzado a las 6h —cerca de 15 furgones policiales y decenas de efectivos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado— la octogenaria ha sido expulsada este mediodía del que llevaba siendo su hogar desde los 17 años.
Decenas de policías rodean la casa de Maricarmen para desahuciarla mientras 300 personas resisten en la puerta.
La Policía ejecuta con violencia el desalojo de Maricarmen, la vecina de 87 años del distito de Retiro.
Más de 300 personas llevaban desde la madrugada del 22 de septiembre agolpadas para impedir el desenlace.



Urbasesa, el fondo que se hizo con la propiedad de su vivienda, se ha negado en todo momento a aceptar una negociación con el Sindicato de Inquilinas y la abogada de Maricarmen cuando la comisión judicial se ha personado en la vivienda.
La presencia ciudadana en el momento de la ejecución ha sido multitudinaria tras el llamamiento masivo que se realizó la víspera durante los actos musicales reivindicativos de apoyo y solidaridad.
Tanto las activistas que habían acampado en los aledaños de la vivienda como aquellos medios de comunicación que se acercaron al cordón policial han sido golpeadas con fuerza por los miembros del dispositivo policial.
La policía carga contra las personas que trataban de evitar el desahucio de Maricarmen,
En todo momento se ha impedido a prensa acceder a las proximidades de la vivienda.
“Yo he vivido aquí 71 años y yo no me quiero ir. Lo que está claro es que esta gente, por dinero, hace lo que sea. Por favor, luchad. No os quedéis en casa, tenemos derecho a vivir”, defendía en la vigilia del 22 de septiembre Maricarmen. La nueva propiedad de la casa, Urbagestión S.L, le subió la renta hasta 2.650 euros mensuales, cuando ella pagaba 500 euros. Los intentos por negociar, que han pasado también por la oferta de una mujer anónima de pagar 2.100 euros mensuales para completar la cifra requerida por la empresa, han resultado infructuosos.
Fuente: El Salto

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