
Después de casi 35 horas de acoso en alta mar, la misión de solidaridad con Palestina ha sido frenada ilegalmente por las Fuerzas Armadas de Israel. TRT World afirma que 87 de las detenidas han iniciado una huelga de hambre
A última hora de la tarde del 19 de mayo, la marina israelí ha asaltado hoy las últimas embarcaciones de la Flotilla Global Sumud que navegaban rumbo a Gaza.

Según han denunciado los canales de comunicación de la Flotilla, los soldados israelíes han disparado contra distintos barcos y un barco ha sido embestido. Se trata del Sirius, que ha conseguido llegar a unas 80 millas náuticas de la costa de Gaza antes de ser violentamente interceptado por un barco israelí A833D, como ha quedado registrado en un vídeo.
“428 civiles desarmados de más de 40 países han sido secuestrados ilegalmente por uno de los ejércitos más fuertemente armados del mundo”, detallan en su comunicado los miembros de este movimiento proderechos humanos.

Se trata de una detención ilegal y un secuestro de los activistas, ya que Israel los ha interceptado en aguas internacionales, fuera de su jurisdicción. Según la organización, las 428 personas detenidas no han tenido contacto con asistencia letrada, se les ha negado el acceso consular y sus familias no han sido informadas de dónde están. Se estima que 40 de ellas tienen pasaporte español.
Los precedentes indican que serán retenidos en las dependencias militares de Ashdod, también, que pueden ser objetos de torturas y malos tratos, tal y como han denunciado algunas de las participantes en misiones anteriores.
Según TRT World, el canal público de noticias turco, 87 de las activistas han comenzado una huelga de hambre para protestar por su detención y en solidaridad con las personas palestinas presas en cárceles palestinas.

El equipo de la Flotilla Global Sumud ha referido que los equipos legales están recopilando pruebas contra los comandantes, agentes y actores políticos implicados en las brutales acciones de Israel contra la flotilla en múltiples jurisdicciones: “La impunidad no es una condición permanente, está habilitada y ejecutada por estructuras de poder coloniales que tienen que ser desmanteladas».
Fuente: El Salto

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