
Internacionalista y rebelde.
Dice una añeja canción: “Hemos dicho basta, y echado a andar. Nadie en el mundo nos puede parar. El futuro es nuestro. Nueva Sociedad”.
Cuando más riqueza se está generando, a nivel de grandes cifras, más difícil es llegar a fin de mes. Trabajamos para sobrevivir. Somos cada vez más pobres, aún con trabajo estable. No digamos ya si transitamos habitualmente la precariedad, con sus consiguientes traslados y viajes.
Mientras aumentan las ganancias de la Bolsa, disminuyen las capacidades de nuestros bolsillos. Aumentan los millonarios y multimillonarios, mientras aumenta la pobreza en general, y la pobreza severa y la pobreza infantil,…en particular.
Nadie se hace millonario con su trabajo honrado, dice el saber popular.
Por otro lado, aquí y ahora, se recaudan pocos impuestos a quien tiene la pasta (y se está forrando) y se descarga mayor presión fiscal sobre las rentas del trabajo.
Los alquileres se comen los salarios. Y los precios de la “cesta de la compra” no te permiten comer tanta cantidad ni calidad como antes.
Parece que la gestión posterior a la “crisis del 2008”, ha favorecido mucho la acumulación de riqueza, y poco la redistribución de esa misma riqueza. A pesar de los distintos signo políticos que han gobernado desde entonces. Incluso cuando se han arrancado medidas paliativas en los últimos gobiernos, se han quedado cortas. Hace falta ir mucho más allá.
O sea, se percibe por sectores amplios de la sociedad que algo va muy mal. El mundo está muy mal repartido. Algo hay que hacer para equilibrarlo mejor.
Así parece que lo van entendiendo en muchas latitudes del mundo, especialmente la gente joven, de norte a sur, de este a oeste.
Se extienden las protestas, en cantidad y en intensidad, desde Albania a España, desde Suecia a Italia, desde Francia a Dinamarca, desde Nepal a Marruecos, desde Chile a Brasil, Argentina, Colombia, Ecuador, Bolivia,…incluso en Estados Unidos, porque así no se puede vivir. Casi ni sobrevivir. Porque el dinero se quita de servicios públicos para dárselo a los mercaderes de la guerra y la muerte.
Parece que impera la deshumanización de la clase trabajadora. Se nos considera como “mano de obra”, mercancía a exprimir. O “seres consumidores”, elementos del mercado, a quienes arrebatar dinero induciendo y sobreexcitando el consumo (consumismo).
A todo esto,…¿quién es SE?. Parece que esos poderes fácticos que gobiernan realmente, e imponen sus consignas, su arquitectura de la economía, la política, la sociedad, la cultura, la (in)justicia, el ejército, las policías,…Esos que NO se presentan a las elecciones, pero siguen mandando siempre, que retroceden a veces cuando el pueblo se echa a la calle, porque ese tipo de gente son fuertes con los débiles, pero débiles con los fuertes.
Ese tipo de gente que envenena las redes sociales, las tertulias televisivas y de radio, con sus maniobras de despiste, señalando como culpables a nuestros vecinos y nuestras vecinas que están peor, para que no miremos hacia arriba o hacia quienes viven en otras urbanizaciones más exclusivas y tienen coches de muy alta gama, alguna que otra embarcación, y varias residencias. Incluso, además, se pueden permitir mandar a estudiar al extranjero a sus criaturas.
Es imprescindible y urgente HUMANIZAR el trabajo, DIGNIFICAR las vidas de la CLASE OBRERA ESENCIAL para el funcionamiento de nuestra economía, y la sanación de nuestra sociedad, que cabalga sobre el consumismo desenfrenado y el individualismo suicida, entre otros jinetes apocalípticos, como la ceguera ante el cambio climático y el colapso ambiental. Sin olvidar otras opresiones, otras discriminaciones y otros odios que al mundo envenenan: el racismo, la xenofobia, el machismo, el edadismo, el clasismo, el colonialismo, el imperialismo, el militarismo,…
El 11 de noviembre de 2026, hay convocada una Huelga General por parte de una multitud de organizaciones sindicales y sociales, fruto de las movilizaciones impulsadas y protagonizadas por masivos sectores juveniles, con firmeza y determinación para luchar por mejores días y ejercer el legítimo derecho a la supervivencia en condiciones dignas.

Ese miércoles, 11 de noviembre, se juega una parte de nuestro futuro, y el de las generaciones que nos tienen que suceder o que ya nos están relevando. Puede ser un gran día, plantéatelo así. Que pase de largo, depende, en parte, de ti.
Antes, en Francia, el 5 de noviembre también hay huelga general. Y después, el 20 de noviembre, en Italia. Luchando hasta que la dignidad se haga costumbre. Para que todos los gobiernos locales, autonómicos y centrales se pongan las pilas, gobierne quien gobierne.
El objetivo de la huelga es pararlo todo: la producción, la distribución, los cuidados, el consumo,…en definitiva, todo el trabajo para resignificar la vida. Para volver a ser conscientes del poder de la clase trabajadora. Esa CLASE OBRERA ESENCIAL, realmente existente: mestiza, plural, diversa en orígenes, creencias, querencias y colores de piel, que sobrevive, vive, ama y sueña con una vida digna y humana, en paz, con casa y con trabajo.
El 11 de noviembre, volviendo a gritar con orgullo: “¡¡¡ Viva la lucha de la clase obrera !!!”, daremos un gran paso para la humanidad, el humanismo y la dignidad.
¡NO + PRECARIEDAD!
¡ARRIBA LOS SUELDOS Y LAS PENSIONES, ABAJO LOS ALQUILERES!
¡NI UN DESAHUCIO MÁS! ¡NI GENTE SIN CASAS, NI CASAS SIN GENTE!
¡GASTOS MILITARES PARA CASAS, ESCUELAS, HOSPITALES Y CUIDADOS ESENCIALES!
¡VIVA LA HUELGA GENERAL DEL 11N!
Fuente: Totana Noticias

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