Comunidad y solidaridad frente al odio

Francisco Rosa Guerrero
Francisco Rosa Guerrero

Por Francisco Rosa Guerrero

Integrador social y periodista, miembro de Fundación Ruy López.

El 22 de abril la sede de la Fundación Ruy López en Almendralejo fue atacada por el odio, un hecho que denunciamos de inmediato ante las autoridades. Respondimos uniendo a la comunidad en un borrado colectivo de la pintada, transformando la violencia en un acto de solidaridad y resistencia

Fotografía del acto para quitar la pintada racista en la sede de la Fundación Ruy López en Almendralejo.
Fotografía del acto para quitar la pintada racista en la sede de la Fundación Ruy López en Almendralejo.

La mañana del 22 de abril amanecimos con un nudo en la garganta. Al llegar a nuestra oficina, una compañera encontró en la fachada una pintada en la que, quienes promueven el odio hacia las personas migrantes, decían: “Stop Invasión”. Si una pasea por las calles de Almendralejo podrá contemplar alguna expresión más de este tipo. No es la única, lo que muestra que en nuestra comunidad conviven personas racistas y xenófobas.

La pintada del día 22, no obstante, tiene un significado especial. El día anterior se había publicado en algún medio local nuestra inclusión en el Registro Electrónico de Colaboradores de Extranjería, que nos acredita como entidad participante en el proceso de regularización extraordinaria aprobado y puesto en marcha por el Gobierno central. En este sentido, nuestra labor se centra en el acompañamiento a los usuarios en el proceso de solicitud de dicha regularización y en la emisión del informe de vulnerabilidad, cuando se requiera.

Fotografía de la pintada en la sede de la Fundación Ruy López en Almendralejo.
Fotografía de la pintada en la sede de la Fundación Ruy López en Almendralejo.

Más allá de esta labor, la Fundación Ruy López ha pretendido servir desde sus inicios como punto de encuentro, un dispositivo para generar inclusión, bien a través de nuestras clases de ajedrez, en ocasiones con enfoque terapéutico; bien con nuestro apoyo educativo a niños y niñas de familias vulnerables; o bien con nuestras clases de español para extranjeros que buscan en el idioma una forma de integrarse mejor en la sociedad almendralejense.

También realizamos atención social, complementando la labor de unas instituciones que a veces no llegan a todo, y organizamos actividades, como convivencias interculturales o talleres de ocio y tiempo libre, para jóvenes y no tan jóvenes, siempre con esa mirada inclusiva. Volviendo a la pintada, entendíamos que lo que se hacía con ella era señalarnos, violentando nuestras instalaciones, violentando a las personas que formamos parte de este proyecto.

Frente al odio, la respuesta que hemos encontrado en Fundación Ruy López ha sido la de la comunidad y la solidaridad. Impactados por el suceso, y tras poner los hechos en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, hicimos un llamamiento a la ciudadanía, al que acudió un centenar de personas de diversos orígenes y nacionalidades, que concluyó con el borrado grupal de la infame pintada, una acción cargada de significado y simbolismo.

Una madre y su hija quitan la pintada racista en la sede de la Fundación Ruy López en Almendralejo.
Una madre y su hija quitan la pintada racista en la sede de la Fundación Ruy López en Almendralejo.

Además de esa respuesta vecinal, hemos recibido cientos de muestras de apoyo por los diferentes canales de comunicación que tenemos a nuestra disposición, tanto de instituciones públicas, como privadas, así como de ciudadanos y ciudadanas a título individual.

Sentir todo ese apoyo ha sido muy especial y muy emocionante, y nos ha brindado la fuerza necesaria para seguir adelante, convencidas y convencidos de que con nuestro trabajo diario contribuimos a una sociedad mejor.

Fuente: El Salto

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