
Periodista multimedia especializado en fotografía y video documental, con un enfoque centrado en los derechos humanos, la migración y la política.
En el último partido amistoso de la selección española en la ciudad de Puebla, antes de viajar a Estados Unidos, los colectivos de madres buscadoras visibilizan su lucha para que la crisis de las desapariciones no quede fuera del ojo público durante el mundial de fútbol, en el que México es una de las tres sedes oficiales, y que inicia este jueves 11 de junio en Ciudad de México

Todo era fiesta en Puebla. A la Central de Autobuses llegaban personas con camisetas de la selección española y en la radio del taxi anunciaban las últimas entradas disponibles en taquilla para ver a “la favorita del Mundial”. El taxista, mientras conducía hacia el estadio, comentaba entre risas: “Nombre, es una chulada. Nomás porque no tengo dinero, si no, sí lo iría a ver. Son los mejores jugadores”.
Y así fue. España cumplió con lo esperado y derrotó 3-1 a Perú antes más de 40.000 personas que llenaron el Estadio Cuauhtémoc de la Ciudad de Puebla. El ambiente, sin serlo, recordaba al de una cita mundialista. Muchas familias aprovecharon una de las pocas oportunidades que tendrán para asistir a un partido internacional en territorio mexicano. Algunos encuentros de la fase de grupos del Mundial rondan los 50.000 pesos mexicanos —más de 2.400 euros al cambio—, una cifra inalcanzable para la mayoría de ciudadanos.
Pero mientras cientos de aficionados lucían las camisetas de Lamine Yamal, Pedri o Gavi, algunas de las grandes estrellas del torneo, a escasos metros del estadio se desarrollaba una realidad muy distinta. Un centenar de familiares de personas desaparecidas en Puebla aprovechó el acontecimiento para visibilizar una problemática que, según denuncian los colectivos de búsqueda, ya no se limita a los estados más violentos del país, sino que afecta a todo México.
A la carrera, y tratando de esquivar a algunos agentes, intentaron acercarse al estadio para mostrar a los aficionados las fichas de búsqueda de sus hijos, hermanos, sobrinos… Querían enseñar los rostros de quienes siguen siendo buscados por todo el estado y por todo el país. Pero fue imposible. Desde el mediodía, más de 1.700 efectivos entre Guardia Nacional, Ejército y policías blindaron los accesos al Cuauhtémoc. El amplio perímetro de seguridad frenó a las familias, que veían cómo una barrera de escudos les impedía acercarse a los aficionados.

Frente a ese muro policial se encontraba María Luisa Núñez, fundadora del colectivo Voz de los Desaparecidos en Puebla y madre de Juan de Dios Núñez, desaparecido hace nueve años y cuyos restos fueron localizados por ella misma en febrero de 2022. Megáfono en mano, reprochaba a los agentes que muchas desapariciones ocurren por las omisiones de las autoridades y recordaba que incluso algunos elementos de seguridad también han sido víctimas de desaparición. “Ojalá y nunca les toque, pero si a ustedes algún día los desaparecen, estas señoras inconformes vamos a salir a buscarlos”, les gritaba.
Entre los familiares también estaba Alicia Escobedo, que desde hace más de dos años sostiene la fotografía de su hijo, Guillermo Raúl López. El joven desapareció el 28 de diciembre de 2023 cuando acudió a vender un ordenador. Desde entonces la familia perdió todo contacto con él. “Me lo desaparecieron”, dice con la voz entrecortada mientras avanza a paso ligero junto a sus compañeras hacia el estadio. “Es importante que quienes organizan eventos con alcance internacional sepan lo que vivimos en México”.
A su lado caminaba Gabriela Flores, que porta la fotografía de su hija, Karla Alejandra Tela, desaparecida el 14 de julio de 2024 en Puebla. “Al momento de su desaparición tenía 25 años, hasta el día de hoy tiene 27”, explica. Karla Alejandra salió de casa para dirigirse a la casa de uno de sus hermanos, pero nunca llegó. Tras enviar un audio a su familia para decir que se encontraba bien, dejó de responder. Al día siguiente continuaron llamándola sin obtener respuesta. “Mi esposo hizo una llamada, pero el teléfono ya estaba apagado”, recuerda Gabriela.

La madre lamenta también la respuesta de las autoridades al invisibilizar su lucha. “Para nosotros es importante difundir los rostros de nuestros desaparecidos, por si alguien los ha visto, para que nos den información, localizarlos y poder traerlos de regreso”. Solo en el estado de Puebla hay más de 2.500 personas sin localizar, mientras que a nivel nacional la cifra supera las 132.000.
Durante esta semana, y especialmente el jueves 11 de junio, fecha prevista para la inauguración del Mundial de 2026 en el Estadio Azteca, se esperan numerosas protestas en las inmediaciones de maestros, transportistas y campesinos. Entre ellas, se espera que la más multitudinaria sea la de las madres buscadoras, que ya se están organizando para viajar desde distintos estados, como Jalisco o Puebla, hasta la capital mexicana.
A pesar de todo, las familias insisten en que no están en contra del Mundial. Son eventos que les gustan y que también disfrutan del fútbol, pero ven necesario aprovechar la atención internacional para visibilizar la crisis. Lo ocurrido en Puebla aparece ya como anticipo de lo que podría verse este jueves durante la inauguración del Mundial entre México y Sudáfrica. Mientras dentro del Cuauhtémoc miles de aficionados celebraban la victoria de España sobre Perú, fuera del estadio decenas de madres seguían levantando fotografías de sus hijos desaparecidos, intentando que, por unos minutos, sus rostros también formaran parte de la gran fiesta del fútbol.
Galería fotográfica de Diego Fernández Gómez






Fuente: El Salto

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