Netanyahu ignora la ira de Trump y reclama manos libres en el Líbano aunque amenace la paz con Irán

Juan Antonio Sanz
Juan Antonio Sanz

Por Juan Antonio Sanz

Periodista y analista para Público en temas internacionales. Es especialista universitario en Servicios de Inteligencia e Historia Militar.

El líder israelí seguirá alimentando la guerra de Israel en Líbano. Trump desató su aparente ira contra Netanyahu en una conversación telefónica

La fachada dañada del Hospital Jabal Amel un día después de un ataque aéreo israelí en la ciudad de Tiro, Líbano, el 2 de junio de 2026.
La fachada dañada del Hospital Jabal Amel un día después de un ataque aéreo israelí en la ciudad de Tiro, Líbano, el 2 de junio de 2026.

Los rudos epítetos de Donald Trump a Benjamín Netanyahu, desatados por la imparable ofensiva israelí en el Líbano, parecen mostrar el hartazgo del presidente estadounidense ante los reiterados intentos del primer ministro judío de dinamitar las complicadas conversaciones de paz entre Washington y Teherán.

La ciudad de Nabatieh en Líbano tras un ataque de Israel.
La ciudad de Nabatieh en Líbano tras un ataque de Israel.

No obstante, la relación entre Trump y Netanyahu sigue firme, a pesar de los «calculados» exabruptos, con ambos líderes tratando de desvincular ambas crisis, la guerra de Irán y la invasión del Líbano, ante la opinión internacional y así dejar a Israel las manos libres en el país vecino.

Lo cierto es que a Netanyahu, acusado de crímenes de guerra en tribunales internacionales y responsable directo de la muerte de 73.000 palestinos en Gaza y más de 3.400 libaneses en la actual invasión, no le supone una mayor preocupación que Trump le calificara como «un puto loco». Tales imprecaciones las realizó Trump en una conversación telefónica avanzado este lunes después de que el presidente estadounidense proclamara un nuevo alto el fuego parcial entre Israel y Hizbulá en el Líbano, y el líder hebreo le desbaratara tal anuncio y llevara al borde del abismo también las negociaciones con los iraníes.

«Eres un puto loco. Estarías en prisión si no fuera por mí (en referencia a los tres casos de corrupción que pesan sobre Netanyahu). Te estoy salvando el culo. Todo el mundo te odia y ahora todo el mundo odia a Israel por esto», le habría espetado Trump al líder judío, según una de las fuentes de la Casa Blanca citadas por el diario Axios.

'Estás jodidamente loco': Trump arremete contra Netanyahu en una llamada sobre el Líbano.
‘Estás jodidamente loco’: Trump arremete contra Netanyahu en una llamada sobre el Líbano.

Netanyahu, saboteador de acuerdos

Netanyahu es experto en dinamitar negociaciones. Lo hizo una y otra vez en Catar, entre los israelíes y el grupo palestino Hamás, desde que comenzó el ataque e invasión de Gaza en octubre de 2023. También incitó a Trump a desatar la actual guerra contra Irán, el 28 de febrero, que Israel extendió al Líbano el 2 de marzo. Con la tregua acordada con Teherán del 8 de abril, el Ejército israelí dejó de bombardear Irán, pero continuó su ofensiva en el Líbano.

Ni siquiera el alto el fuego firmado por Tel Aviv y Beirut el 17 de abril detuvo los ataques del Ejército judío y su invasión del sur libanés. La justificación fue que las fuerzas armadas israelíes están combatiendo a Hizbulá, las milicias proiraníes y de credo chií que dominan en el Líbano y que son apoyadas por buena parte de la población libanesa.

Según Israel, Hizbulá es un grupo terrorista a erradicar, de ahí que el Ejército judío se vea con la potestad para sobrepasar incluso los límites acordados con la tregua, arrojar de sus casas a un millón de libaneses y arrasar pueblos, zonas residenciales de ciudades e infraestructuras hasta convertir el sur del Líbano en un erial donde solo pueden moverse los soldados judíos y, más tarde, quizá pueda ser ocupado por colonos hebreos.

Cuando parecía estos días que Irán y EEUU estaban a punto de alcanzar un acuerdo de paz, Israel incrementó sus ataques en el Líbano. Entonces, Irán se retiró de las conversaciones con los representantes estadounidenses y advirtió que, sin una paz en el Líbano, tampoco la habrá entre Teherán y Washington, y el estrecho de Ormuz, el arma clave de la resistencia iraní, seguirá cerrado y hundiendo la economía global.

Este lunes, Trump aseguró finalmente que había logrado el compromiso de Hizbulá e Israel para detener los combates en el Líbano. Tal anuncio desbloqueaba a su vez esas negociaciones suspendidas entre EEUU e Irán por la ofensiva sin cuartel de los israelíes el fin de semana pasado, una espiral de violencia que causó decenas de muertos y dejó claro una vez más que la intención de Netanyahu es ocupar indefinidamente buena parte del Líbano.

No sirvieron de nada esas palabras de aparente júbilo de Trump, Israel volvió a atacar, si cabe con más saña, los suburbios de Beirut y su cúpula militar amenazó con enviar tropas a la capital libanesa. Entonces, el presidente de EEUU desató su aparente ira contra Netanyahu en una conversación telefónica. Así lo ha indicado, al menos, el diario digital Axios, muy valorado por sus contactos con la Casa Blanca.

Las órdenes de intensificar los ataques proferidas por Netanyahu amenazaban además las conversaciones que este martes y miércoles tienen lugar en Washington entre israelíes y libaneses, un encuentro sin mucho sentido dado que no ha sido invitado el otro contendiente en esta guerra, Hizbulá. Es una reunión auspiciada por Trump, pero su imagen queda por los suelos si, mientras se produce la negociación, uno de los conferenciantes está atacando al otro.

Edificios destruidos en Tiro, ciudad al sur de Líbano, tras un bombardeo por parte de Israel.
Edificios destruidos en Tiro, ciudad al sur de Líbano, tras un bombardeo por parte de Israel.

Una bronca que quizá es una estrategia

¿Y qué significa el tono hastiado de Trump con Netanyahu, a quien el líder republicano siempre ha alabado y apoyado internacionalmente? Que Trump mostrara de forma tan expresiva su hartazgo ante las acciones desafiantes de su mayor aliado en Oriente Medio no es extraño, dada la volatilidad de su carácter. Pero de ahí a pensar que se ha abierto una brecha entre los dos dirigentes hay mucho trecho. Si hubiera sido así, ya le habrían conminado a cerrar esa grieta el poderosísimo lobby judío de EEUU y sus pretorianos del Partido Republicano. Israel no podría subsistir sin EEUU en Oriente Medio, y EEUU no podría mantener una política exterior hegemonista en esa región sin la ayuda israelí.

Con este choque, posiblemente Beirut se salve de momento de un ataque masivo israelí, pero a cambio de dar luz verde a la ofensiva en el resto del Líbano, especialmente el sur y este del país. El incidente deja claro que una cosa es la guerra de Irán y otra la del Líbano. Ambos líderes lo quieren así y de esta forma lo acaban de subrayar ante el resto del planeta.

Si el Líbano está desvinculado de la crisis iraní, EEUU puede tener el compromiso de Israel de que no le arrastrará de nuevo a un conflicto con el régimen de los ayatolas. Una guerra que puede saldarse con una derrota estratégica para Washington, incapaz de derrotar totalmente a Teherán, que a su vez podría salir reforzado de esta contienda y multiplicar su influencia en el Golfo Pérsico.

Nadie que conozca al primer ministro israelí y su estrategia implacable y carente de toda moral duda de que, en cuanto se disipe la polvareda levantada, Israel reanudará con más dureza si cabe su ofensiva en el Líbano. Netanyahu no ha conseguido la destrucción del régimen iraní con esta guerra, pero al menos tendrá lo que más le reclaman sus acólitos y aliados en el Gobierno, una ampliación del «espacio vital» de Israel que se sume a las conquistas realizadas en Gaza (un 70% de la Franja) y a la absorción de facto del otro territorio palestino, Cisjordania.

Tampoco nadie se cree que, como justificó Axios, Trump estaba disgustado por los civiles asesinados por las bombas israelíes en el Líbano. La cifra oficial de muertos libaneses en esta guerra es de más de 3.400 personas, apenas una muesca ante el genocidio de 73.000 palestinos, de ellos 21.000 niños, masacrados por Israel en Gaza. Por ninguno de ellos pestañeó siquiera una vez el presidente estadounidense. Al contrario, defendió la limpieza étnica en la Franja, para convertirla en un gran resort turístico en el Mediterráneo Oriental.

Según dijo a Axios un alto funcionario israelí, el Ejército hebreo no atacará más objetivos de Hizbulá en Beirut. Pero ni siquiera el diplomático más simple de la Casa Blanca se cree semejante patraña, sobre todo cuando los israelíes insisten en que, si tales ataques se repiten, no será por su culpa. Lo apuntó ya Netanyahu y lo subrayó este martes el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, cuando sugirió que, en realidad, EEUU respalda la esencia de las intenciones de Netanyahu y que las fuerzas judías solo atacarían el distrito Dahiyeh de Beirut (donde hay más habitantes chiíes que respaldan a Hizbulá) si estas milicias volvían a lanzar sus cohetes sobre el norte de Israel.

Las matanzas israelíes siguen en el Líbano

De momento, la nueva tregua parcial se saldó este martes con una decena de asesinatos en el sur del Líbano y Beirut permaneció tranquila. La Agencia Nacional de Noticias del Líbano (ANN) indicó que en esta última jornada Israel bombardeó con aviones y artillería localidades como Al Haniyeh, Ghandouriya, Nabatieh Al Fawqa, Kfar Ruman, Shoukin o Kfar Tebnit. Todo ello en medio de la reafirmación de la tregua.

La intención de Tel Aviv, mencionada varias veces por Katz, es aplicar en el sur del Líbano la táctica de tierra quemada y destrucción total llevada a cabo en Gaza, con la voladura de edificios de residencia, el bombardeo de cultivos e infraestructuras, y la expulsión por la fuerza de la población. Tiro, una ciudad de 200.000 habitantes que queda dentro de lo que Israel considera su zona de acción militar, ha sido casi desalojada y en sus alrededores han sido machacados por la artillería pueblos y aldeas. Si hasta hace una semana, los desalojos forzados se limitaban a las localidades al sur del río Litani, ya hay presiones para que todos los libaneses abandonen sus hogares al sur del Zahrani, a unos cuarenta kilómetros de la frontera.

Uno de los testigos mencionados por Axios señaló que Trump «estaba preocupado por el hecho de que Israel haya destruido tantos edificios para eliminar a un solo comandante de Hizbulá». Solo hay que ver las imágenes de las ciudades gazatíes para tener un poco conciencia de la hipocresía y falsedad que emanan de las palabras de Trump.

Se haya exagerado o no el alcance de la regañina de Trump a Netanyahu, lo cierto es que la decisión del líder judío de mantener la ofensiva del Líbano es una espada de Damocles sobre las negociaciones de paz entre EEUU e Irán. De momento, la nueva espera solo le favorece al régimen iraní, que simplemente tiene que sentarse a esperar mientras sus enemigos, estadounidenses e israelíes, cometen toda clase de errores y tropelías, y su imagen queda cada vez más enlodada ante la comunidad internacional.


Fuente: Público

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