
Coordinador en Galiza de El Salto.
“La seguridad ferroviaria exige inversión, mantenimiento y plantillas suficientes”, denuncian desde CGT. Las asociaciones de víctimas de Angrois y Adamuz ahondan en que el error humano “nunca es la causa en un sistema complejo y regulado como es el ferroviario”.

Una o varias personas de alto rango en Adif han filtrado los audios del centro de control de Atocha entre controladores y maquinistas durante los momentos clave del accidente de este miércoles 28 de octubre en Urda (Toledo) que se ha cobrado la vida de al menos 69 personas, según la última cifra oficial. La inmensa mayoría de los medios de comunicación hegemónicos del país los han reproducido sin las voces de los protagonistas distorsionadas, sin informes técnicos que acrediten su veracidad y dando por hecha la presunta responsabilidad en el siniestro con un enfoque claro: señalar “el error humano”.
A priori, se disciernen dos conexiones entre la maquinista del tren Iryo 6076 que estaba parado hablando con el controlador de Atocha, además de otro del maquinista del AVE 2080 que venía por detrás y el mismo operador. Dicen, como hechos y no como interpretaciones, que “demuestran con claridad los errores que se cometieron”. El maquinista del AVE habría recibido el visto bueno para reanudar la marcha a pesar de que el Iryo estaba todavía inmovilizado a pocos kilómetros de distancia produciendo el fatal desenlace.
El marco de debate es similar al que introdujo el ministro de Transportes, Óscar Puente, en su primera declaración pública tras el siniestro: “Un accidente por alcance en la red ferroviaria española es un accidente inverosímil (…) es inexplicable”, recalcó, aunque se cuidó de señalar responsabilidades: “Por prudencia, teniendo en cuenta la gravedad de los hechos, tengo que hacer una narrativa exclusiva de hechos (…) No he atribuido responsabilidades a nadie, eso lo tendrá que establecer la investigación”. El Gobierno ya ha instalado esa responsabilidad humana en su agenda.
Tanto las declaraciones del ministro como las filtraciones que han salido, presumiblemente, de algún eslabón de la cadena de mando del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), que depende del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, no han sentado bien ni en los sindicatos de clase con presencia en el sector ferroviario ni tampoco en las asociaciones de víctimas de los accidentes de Angrois y Adamuz.
“No vamos a permitir que se busque un culpable entre la plantilla para eludir responsabilidades empresariales o institucionales”, han denunciado desde CGT. “La seguridad ferroviaria exige inversión, mantenimiento y plantillas suficientes, algo que venimos demandando desde hace décadas. Solo mediante una investigación rigurosa que examine lo sucedido, los sistemas de protección, las condiciones de trabajo y las decisiones de gestión, se podrá aclarar lo sucedido y así poder cerrar la puerta a bulos, mentiras y difamaciones al respecto”, reclaman desde la central sindical.

Por su parte, las asociaciones de víctimas de los accidentes de Angrois y Adamuz han emitido un comunicado conjunto que también apunta en la misma dirección: “El error humano nunca es la causa de una tragedia en un sistema complejo y regulado como es el ferroviario. La consecuencia es obvia: la repetición de tragedias”. La plataforma de víctimas del accidente del tren Alvia ocurrido en Angrois (Santiago) en julio de 2013 y la asociación de afectados por el siniestro ferroviario de Adamuz (Córdoba) en enero de este año subrayan que “sin verdad, justicia e investigaciones independientes, las tragedias se repiten”.
Y rematan: “Por desgracia, España ostenta, con diferencia, el récord mundial de tragedias y fallecidos en alta velocidad (…) se debería aprender de Japón, donde, desde que comenzó a operar en 1964, no se ha registrado ni una sola muerte ni lesión grave de pasajeros en accidentes de alta velocidad”.
Fuente: El Salto

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